La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 999 con ternura y continúa siempre enamorada de Ella. RecibeMi Paz. IC. 6 de junio de 2000 Nos dice la Escritura que no temamos acercarnos al trono de la gracia para recibir misericordia y encontrar gracia, cuando necesitemos ayuda 1 Ahora, desde el Cielo, Tú me estás mostrando, y hasta diría ostentando, Tu misericordia hacia nosotros, para transformar nuestro estado actual en un estado mejor, que nos conducirá por el camino de la salvación. El trono de la gracia se ha decidido. El trono de la gracia, molesto por los pecados acumulados, ha salido a pronunciar una orden: “Hemos dicho: ‘bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios’. Hoy, esta generación que finge no entendernos, nunca jamás Nos verá y, en su estado actual, nunca alcanzarán su lugar de descanso.¿Cómo, en su estado actual de pecado, podremos hacer jamás Nuestra morada en ellos, y ellos en Nosotros? ¡Oh, generación devastada! “Sólo de Nosotros vendrá la Salvación. Nuestra Infinita Misericordia Nos impulsa a derramar sobre esta generación acrecentadas e inmerecidas gracias. Nuestra Misericordia salvará a muchos de Nuestros hijos, que sin tregua se resisten a Nuestro Amor. “Desde el trono de la gracia, recibirán misericordia para alcanzar la perfección requerida para entrar en el Cielo. “Por Nuestra misericordia, elevaremos las almas, pero, ¡ay de esos corazones que son tan malvados que querrían minimizar, no creer o calumniar Nuestra misericordia! ¡Serán castigados con la Justicia por blasfemar de Nuestra misericordia!” ¿Cómo es que se ha llevado a cabo una interminable y vil batalla en contra de Tu Misericordia, por parte de tantos de Tu Casa? ¿Cómo es posible que, conociendo las Escrituras, no sean conscientes de las inspiraciones interiores de Tu Espíritu? ¿Cómo es posible que no puedan reconocer a los Tres que dan testimonio en el Cielo? 2 Tú, Dios mío, en Tu Supremo Amor y Misericordia, decidiste escoger a una criatura incapaz y débil, designándola para actuar de acuerdo con Tus órdenes, ordenándola profetizar, es decir, transmitir Tu Palabra. Se le enseñó a ofrecer oraciones, súplicas y sacrificios, 1 Hb 4,16 . 2 El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cuaderno 100
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