La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 995 seréis recibidos por Dios, para entrar en el Cielo, sólo cuando Cristo sea vuestra vesti- dura. Sólo entonces Dios os reconocerá...” Sí, por eso es por lo que seguiré dándome continuamente a ti, dándote más de Mí Mis- mo y manifestándome en poder y gracia mientras te visite, adornando así tu alma con majestad y prodigalidad.Ala vez, te embelle- ceré, te adornaré –como se engalana a una novia para su boda– con gracia divina y vir- tud, mientras Mi Boca te estará cantando poemas de Instrucción, revistiéndote de Sa- biduría y Conocimiento deMí, honrándonos en Nuestra Santidad Trina y Una. El Rey, en Su benevolencia, saturará tu alma para levantarte de la prisión de tu carne y hacerte entrar enMi Luz Sublime, una Luz diez mil veces más potente que el sol.Acer- caos pues a Mí, los que desearíais ser deifi- cados, y entrad en el gozo de Nuestra Santi- dad Trina y Una para convertiros, en Nuestra Divina Unión, en dioses por participación... Y a ti que haces que Mi Corazón te desee aún más en tu inefable debilidad, Vassula Mía, te digo: Sé una Conmigo, deja que Mi Mano protectora te guíe. Que Yo sea siem- pre tu únicaAlegría, el Sol de tu alma, la relu- ciente Senda de tu vida, la Iluminación de tus decisiones. Mis Ojos están sobre ti, puede decirse que fijos en ti. Recuerda, bienamada: cuando estés se- dienta, pequeña, ven a Mí, tu Esposo. Yo siempre tendré bebida que ofrecerte. No es- cuches los siseos ni las lenguas de las víbo- ras. El Espíritu Santo te ha marcado con Su Sello Sagrado y te ha ofrecido Su amistad, marcándote comoNuestra.Ven a disfrutar un período de descanso en Nosotros. Y si un transeúnte te pregunta: “¿Dónde está tu des- canso?”, contesta diciendo: “Mi descanso está en el Corazón de Jesucristo, Aquel que es el más próximo al Corazón del Padre”. 28 de abril de 2000 (Calendario ortodoxo: Viernes Santo) Mi Señor, mi Resurrección, mi Bendición. Nada me falta en Tu Santa Presencia. Señor, abres Tu Boca para hablarme y la Luz me inunda desde Tu Boca. ¡Mirad! Mi Liturgia, mi Letanía, la Luz de la Sabiduría, está ante mí. Hoy de nuevo es un día en el que se ha derramado Sangre inocente por mi causa. Y mientras Satanás escupe su veneno sobre Tu Santo Nombre, yo vengo a Ti, para consolarte y adorarte. ¡Ah, Cordero de Dios! No has derribado a tus verdugos, ni les has ordenado dejar a un lado el flagelo. No has abierto Tu boca para suplicar: “Estoy agotado por los golpes que me estáis asestando”. Antes bien, has permanecido en silencio frente a Tus torturadores, porque Tu Corazón se estaba consumiendo de Pasión. Permaneciste silencioso. Permaneciste silencioso para no afligir a Tus Ángeles, ya angustiados. Mis amigos yMis compañeros se acobarda- ron ante Mis Heridas, y aun los más queri- dos se mantuvieron a distancia... Me habían abandonado... No estaban ahí ni siquiera para afianzar Mi paso e impedirme que caye- ra mientras iba cargando con Mi Cruz. Mi Corazón palpitaba y Mis fuerzas Me aban- donaban. La luz deMisOjos disminuía, mien- tras hombres violentos Me atacaban con puñales en los labios, desvariando en sus palabras. Mi Corazón se retorcía dentro de Mí. Pude haber pedido a los Ángeles queMe dieran alas como las de una paloma, para sa- ΙΧθΥΣ Cuaderno 100

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