La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 99 (Esto me recordó lo que me ocurrió el otro día cuando toqué el tubo de escape de la lancha en la que acabábamos de atracar. Me apoyé con todo mi peso sobre ese tubo, caliente como para freír un huevo, con la mano izquierda. Casi me desmayé de dolor. Me había abrasado toda la palma y el im- pulso de meterla en el mar, buscando alivio, fue enorme, pero recordé que nunca hay que meter la carne quemada en agua fría, por- que produce heridas. Durante diez minutos mi mano siguió ardiendo y estaba roja e inflamada. Pero al cabo de media hora todo había pasado: ningún dolor, ninguna que- madura. Estaba igual que la otra mano, en perfectas condiciones.) Hijita, no quiero verte herida.Yo te amo, y por amor escogeré Mis purificaciones para ti. Nunca permitiré una mancha en ti; entiende lo que quiero decir 1 . Señor, todo lo que venga de Ti me encanta- rá, tanto si son alegrías como sufrimientos. Bienamada, sí, prepara un cielo paraMí en tu corazón. ¡CómoMe gusta oír esto de ti, hiji- ta! 2 Sí, y cualquier sufrimiento escogido por tu propia voluntad, pensando que Me va a complacer, será un horror a Mis ojos, sólo te estarás engañando a ti misma y será para el demonio, no para Mí. Las reparaciones se- rán decretadas por Mí. Te amo y dependo enteramente de Ti. Amándome, Me glorificas, sí. (Oí a Satanás que decía: “¡Estos momentos son un martirio para mí!”. No puede sopor- tar que mi corazón se goce en el amor que recibo de Dios y en el amor que yo siento por Él. Amándonos mutuamente.) Es como marcarle con una Cruz al rojo vivo, por todas partes. 23 de junio de 1987 Jesús, has sido mi Maestro desde el comien- zo, pero ¿no podría tener a alguien como un director espiritual, según dicen, para guiarme un poco? Hasta ahora no he teni- do ninguno y aquellos a los que me he diri- gido, o no estaban interesados, o estaban demasiado ocupados, o simplemente horro- rizados. Ninguno me ha dicho con amabili- dad: “Hija mía, haz esto o aquello”, ni ha hecho un seguimiento de esto. El único que me ha dado una orden pre- cisa, dijo: “Déjalo, esto no viene de Dios. Por lo tanto deja de escribir al menos du- rante algunos días, para ver lo que sucede. Reza las tres oraciones que te he dado, pre- guntando a Dios si esto viene verdadera- mente de Él”. Le obedecí, lo dejé. Pero Tu mano se las arregló para escribir mientras estaba haciendo mis propias anotaciones: “No olvides jamás que Yo, Dios, te amo”. Tomaste plena posesión de mi mano. Y de nuevo, al cabo de unos minutos: “Nunca jamás olvides que Yo, Dios, te amo”. Me pareció como si alguien que me quisiera me visitara por sorpresa en la prisión. ¡Fue maravilloso! HijitaMía, déjame ser tu Director Espiritual. ¿No soy lo suficientemente de tu agrado?Yo soy Todo lo que te falta. Vassula, deléitame introduciendo una modificación en Mi Vía Crucis, añadiendo simplemente la luz de una vela; y hónrame arrodillándote en cada una de Mis Estaciones. Te daré más instruccio- nes Mías en el momento oportuno. Jesús, gracias por permitirme conocer a David. HijitaMía, pregúntale deMi parte: “¿Me de- jarás utilizarte?” Señor, ¿no se lo habías pedido ya antes? 1 Quiere decir que cualquier sufrimiento producido por Sa- tanás no tendrá efecto. Pero sí lo tendrá cualquier sufri- miento permitido por Dios para purificar mi alma. 2 Dios escogerá Él mismo mis sufrimientos. Cuaderno 13

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=