La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 984 Cuaderno 99 12 de febrero de 2000 Desde Tu Palacio, Yahveh, mi Rey, pero también mi Padre, me has regado hasta que mi tierra reseca ha obtenido todo lo que Tus Cielos pueden ofrecer. Tú utilizas los vientos como mensajeros y las llamas ardientes como servidores, para proclamar a toda raza Tu Gloria y la grandeza de Tu Nombre ¡Sí! Y seguiré recitando tus maravillas, una a una, en poesía, porque me he comprometido Contigo. Paz, hijita Mía 1 . Todo lo que te he dado pro- cede de la Santa Sabiduría. Así es como Yo he trabajado siempre con Mis profetas. Yo hablaba y ellos creían. Bañados constante- mente enMi Luz, los profetas permanecen en MiVoluntad. Conociendo su humana fragili- dad, Mis Ojos, como una madre que vela por su bebé, velan por Mis elegidos para mante- nerlos alejados de transgredir en inclinacio- nes mundanas. Luego, por Mi gran benevo- lencia, pero también con agrado, les concedo favores especiales para prepararles a su ta- rea, una tarea que generalmente está por en- cima de su capacidad humana.Yo les conce- do Mi protección, cobijándolos bajo Mis alas 2 . Y a ti, a quién he educado con un fin, y sobre quien he grabado Mi Santo Nombre, te proveeré con todo lo necesario para que los leones y los dragones rujan de miedo, porque sabrán que Yo Soy está contigo. Mi ManoTodopoderosa no carece de me- dios de protección para proteger Mi Santo Nombre, grabado ahora en ti.Te tengo rodea- da con Mis Brazos. Igual que uno rodea su propiedad con una valla contra los intrusos, así te he rodeadoYo. ¿Qué paladín se atreve a venir ahora a enfrentarse Conmigo y a po- ner en dudaMi elección? El ProdigioMismo se ha inclinado desde arriba para reanimar a esta generación moribunda, mostrando Mi Poder Soberano, pero también misericordia, del modo más inefable, a través de Mi Obra Divina en ti. He vertido Mi Sabiduría en tu oído, gota a gota, como mirra destilada, para abrir tu entendimiento. ¡Ah 3 , cuántas satisfacciones he acumula- do mientras llevaba a cabo este prodigio de prodigios! ¡Qué divino placer he obtenido de Mi benévolo acto de Misericordia, al prever que la restauración estaba al alcance de la mano! Qué alegría y contento llenaba Mi Corazón mientras te estaba liberando de tu miseria y de la atadura del mal, atrayéndote, en cambio, junto a Mí, para convertirte en una niña que estará siempre jugando Conmi- go. Luego, para que fijaras tus ojos en Mi dignidad real y conmemoraras nuestras nup- cias para siempre, posé los besos más dul- ces en esos labios que glorificaríanMi Nom- bre, haciendo que te fijaras más en Mi suprema dulzura para que pudiera oírte decir: “El Señor Dios me ha desposado, adornan- doMi alma de SíMismo. ¡Oh, cuánto le com- place a nuestro Señor un alma dócil y dis- puesta, pues Su impenetrable Sabiduría encontrará la manera de entrar en ella 4 y atraerla completamente a Él!” 2000 1 Habla Yahveh. 2 Es sólo una expresión. 3 Dios parecía encantado cuando dijo “¡ah!”. 4 El alma.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=