La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 982 Cuaderno 99 do enseñando. He inflamado tu alma para que siga adelante y de testimonio con ardor, in- flamando otros corazones para que Me co- nozcan. El Espíritu Santo ha sido tu remedio y la fuente de profecía en estos mensajes, pero también en todos los tiempos. Él es quien os hace dioses por participación. No me podéis ofrecer mejor servicio que éste de devolverme almas. No pierdas la con- fianza, porque este servicio, por sí solo, es una señal divina que tú sola serías incapaz de lograr si no fuera por medio del Espíritu Santo.Así es exactamente como se revela la gracia del Espíritu Santo. Sólo Él te da la po- sibilidad de traerme almas. Yo, muy amada Mía, he venido a ti repeti- damente, no sólo con palabras escritas, sino como Poder y como Espíritu Santo, con toda Nuestra Divinidad, manifestándonos tan pre- sentes como siempre y como Uno Solo, en la Divina unión de Nuestra Unicidad. Cuando afrontaste una gran oposición a tu alrededor, en Siros, ¿acaso te abandoné? 1 Esto hizo de ti el gran ejemplo de Mi Poder en el resto de las Cíclades. ¿Qué criatura se podría imponer a Mi Santidad y a Mi Poder? YoMismo he sufrido por culpa deMis pro- pios compatriotas 2 , así pues ¿por qué te sor- prendes cuando tú, que vienes de Mí, sufres el mismo trato? Aguanta pacientemente como Yo aguanté con paciencia. Bienamada, carne de Mi Carne, hueso de Mi Hueso, ¿no ves todos los consuelos que te estoy dando? Mi visita a ti no es la visita de un día. Mi visita a ti es eterna 3 . En caso de que lo hayas olvidado, mira de nuevo la sen- da que Mi Padre te ha trazado. Él ha coloca- do zafiro tras zafiro, para que tus pies cami- nen solamente sobre virtudes. Permanece fir- me y no vaciles. Nadie será capaz de demoler Mi fortaleza 4 . Yo vivo en esa fortaleza y na- die podrá destruir Mi morada. Tienes Mi pa- labra...Yo avanzaré y túMe seguirás. Donde está el Espíritu hay libertad y poder. Hoy el mundo no tiene ojos para las co- sas celestiales. Por eso hay tanta descon- fianza entre las naciones y ya no hay liber- tad. El mundo cree en lo que ve, pero esas cosas sólo duran un tiempo. Ve, Vassula Mía, y dile, a este mundo en decadencia, todo acerca de esas cosas que son invisi- bles pero eternas. IrradiaMi Gloria. La luz ha de colocarse en la cima de los tejados; una luz tan abrumadora sólo viene de Mí. Mis Palabras, que te he dado, son una lámpara para alumbrar un camino a través de la os- curidad. Brilla en esa oscuridad, tú que lle- vas Mi Palabra. Mi resplandor nunca se apaga. Es acerta- do decir que Dios es Fuego, o cuando dices ‘esto es el Fuego del Espíritu Santo’, pues lo puedes comparar a un fuego físico que lo inflama todo, penetra por cualquier resqui- cio e incendia cualquier cosa que toque. El Fuego de Dios es un Fuego deAmor, y a ti, Vassula Mía, no se te ha escatimado. ¿Ves como te consume? ¿Qué criatura, si no es- tuviese consumida por elAmor, Nos escribi- ría oraciones en poesía religiosa? El Espíritu Santo, tras marcarte con Su ar- diente beso bautismal, inflamándote, pene- tró en tu inteligencia, cristalizando tu alma con Su Fuego Divino como se convierte la roca en un diamante, que es puro carbón cristalizado por un calor extremo. De este modo, también el Fuego del Espíritu Santo purifica las almas para volverlas transparen- tes como el cristal y tan puras como diaman- tes. Esta acción del Espíritu Santo no se realiza sin sufrimiento. El que es atrapado por estas llamas enamoradas, sufre como si estuviera abrasado por el fuego, pero tam- 1 Siros es una isla de Grecia que pertenece a las Cíclades. Yo había sido invitada allí y nuestro Señor nos había abier- to una amplia puerta en el canal deTV, que emite sus pro- gramas en las otras 12 islas. Sin embargo, el Metropolita había recibido órdenes de difundir panfletos contra mí. A pesar de ello, el programa siguió adelante conmigo, y gus- tó tanto a la gente que tuvieron que exhibirlo varias veces. La gente también compró los libros. 2 Según los registros, mi familia por parte de mi padre procede de Siros. 3 Yo me había lamentado porque Jesús no me estaba visi- tando tan a menudo, y aquí estaba Mi Liturgia, tratando de consolarme con una Voz tan tierna que sonaba como una Bienaventuranza sin fin. 4 Esta frase fue pronunciada como una orden y con gran autoridad. ‘Fortaleza’ se refiere a mí.
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