La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 979 Mi Señor está desplegando Su grandeza como hizo en los primeros tiempos. Sus Tesorerías están abiertas, y Sus Tesoros vuelan desde el cielo como pájaros, a la vez que despliegan Sus Portentos en el Cielo. A través del firmamento, esos tesoros forman una visión gloriosa. Nosotros sólo tenemos que pedirlos, y nuestro Padre, con Su propia Mano, los sacará del cielo y los colocará en nuestro corazón, para que, en adelante, podamos expresar pensamientos dignos de Sus Dones. YYo pondré Conocimiento en ti para queMe conozcas como tres veces Santo... 30 de julio de 1999 1 Recibe Mi paz y sé paciente. Ven y di: “Padre Todo Misericordioso, soy lenta para comprender Tu DivinaVoluntad” Dilo 2 . Esto es lo que quiero de ti: ten calma, es- posa Mía, y no te sobrecargues de trabajo. Una rosa ha brotado en ti, fresca y lozana. Y mientras estás sentada en meditación silen- ciosa, contemplándonos, uniéndote a Noso- tros, el perfume de tu rosa nos embalsama, enviándonos una delicadísima fragancia, al tiempo que Nosotros velamos por ti, envián- dote Nuestros rayos para conservarla fresca y florida. Si dejaras de contemplarnos, la be- lleza de tu rosa se marchitaría... Así pues, tu Divino Esposo te dice: no sus- tituyas tu contemplación de Mí por otras co- sas que te apartan deMi abrazo. No dejes que ésos que rebaten todo lo que dices, amadí- simaMía, te dicten sus caprichos, porqueYo te he enviado a uno de los ángeles más no- bles de Mis coros angélicos para que te guíe hasta Mí. Este príncipe celestial te ha retira- do del mundo para entrar conÉl enMisAtrios celestiales. Un corazón humano es demasiado peque- ño para comprender todo lo que he estado haciendo en ti, especialmente en vuestros tiempos tanmalvados, en los que tantos hom- bres instruidos se hacen los sabios. Como te he dicho, te he enviado, para que te acompañe en tu misión, a un príncipe del cielo, seguido de otras fuerzas angélicas, como hago habitualmente conMis elegidos. Una vez que entraste en MisAtrios celestia- les, te cortejé con poesía y religión, para con- vertirte enMi arpa.Te he hecho experimentar lo que Mi Mirada te podía ofrecer como de- leites, enviándola como un rayo de oro a tus ojos, llenándolos de Mi Luz. En Mi celo sobreabundante por instruirte con la Sabiduría, he pasado por alto tu fragi- lidad. Igual que empieza cualquier alumno en su escuela aprendiendo el alfabeto,Yo te he enseñado Mi alfabeto, que es prestar toda tu atención a Mi Palabra. He permitido que tus ojos veanMi glorio- sa Majestad. Te he confiado algo que está más allá de todo conocimiento. Vigila, porque a tu enemigo le gustaría ver- te alejada de tu devoción hacia Mí y contro- larte sobrecargándote de trabajo, como se hunde un barco sobrecargado. Tú, que eres Mi barco, llevando Mi Divino Tesoro, no te sobrecargues para no hundirte. Quiero verte feliz ymás enMi contemplación. Tu testimo- nio no se ha acabado.Ahora te dejaré sumer- girte una vez más en Mis Divinas Fuentes, dando un descanso a tu alma 3 . Ah, cómo podría olvidar el momento en que Me acerqué a ti... Con el mayor cuidado 1 Habla Yahveh, el Padre. 2 Lo dije. 3 Creo también que Dios me quiere con Él en privado, porque Su discurso es bastante personal. Cuaderno 98
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