La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 977 que Tú, el Dios Invisible, Aquel que abarca todos los seres, esté hablándome con tanta dulzura y ternura? ¿Qué mente es capaz de captar este prodigio? Me has bendecido con la unción de Tu Nombre para salvarme a mí y a los demás mediante Tu Himno de Amor. Me has bendecido con un triple Beso de Resurrección y me has hecho compañera íntima de Tu Plan Salvífico. ¿Puede alguien venir a decirme: “Yo puedo medir la magnificencia de Dios y Su inexpresable Grandeza?” Nadie puede decir esto, porque mi Señor y mi Dios es un Pozo insondable de ocultos y desconocidos Tesoros. Ciertamente, Yo Soy... Nosotros 1 te hemos estado llamando para que descanses en Nuestros Brazos, como un niño en los bra- zos de su madre. Has sido llamada como una hija, por gracia, para que compartas Nuestro Plan Salvífico.Todos estáis llamados a con- vertiros en dioses por participación y a en- trar en la vida Trina y Una para gobernar con Nosotros. Ciertamente, Yo soy el Soberano de tu alma. ¡Ah! pero también unAmigo tan íntimo que te puede llevar a la deificación. A pesar de tu imponente miseria, en este momento en que estoy contigo de esta ma- nera, y tú estás Conmigo de esta manera, envueltos en una santa contemplación, ni los festivales más solemnes enMi honor Me re- sultan más deliciosos y agradables que es- tos momentos de tu contemplación. Cuando Mi Divina Presencia está contigo, Me lleno de alegría en presencia de la que he hecho que se convierta en el hueso de Mi Hueso, la carne deMi Carne.Yo , conMi PropiaMano, he levantado un santuario, ¿no habría pues de disfrutar de Mi Propia buena Obra? Cariñosísimo Amante de la humanidad, una vez más suenas como música en mis oídos. Dios de infalible Fidelidad, Tú que Te conmueves por las criaturas como yo, que llevamos encima una capa de herrumbre, no dudas en clamar con fuerza en el cielo, antes de que nadie haga un gesto: “¡Está absuelta!” ¿Cómo es posible entonces no derretirse de amor en Tu Presencia? Y salir corriendo, con las manos alzadas, gritando en cada esquina: “¡Mi Creador es mi Liturgia!” Has desplegado Tu Misericordia desde los tiempos más tempranos. Tú eres mi Hacedor, magníficamente Hermoso y Magnánimo. Tu Misericordia, mi Señor, es siempre tan grande, que aún la élite más inteligente de la Iglesia parecería necia si tratara de explicarla. Ven, bienamada, entra en la alegría de tu Se- ñor. Has oído los Mensajes de vuestra salva- ción –que te han sido dados– y se te ha otor- gado al mismo tiempo una variedad de do- nes de Mi Gracia. Con el Poder del Espíritu Santo, pon en práctica todo lo que te he dado y no te desanimes, porqueYo estoy contigo. Te recuerdo, pequeña semilla, que estás lu- chando en la misma batalla que lucharon to- dos Mis Profetas. Pueden soplar tempesta- des sobre ti, pueden crecer las aguas para ahogarte, pero nada de esto te podrá vencer, puesYo estoy contigo y estás bajo Mi aten- to cuidado para sostener tu fragilidad. 1 La Santísima Trinidad. Cuaderno 98
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