La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 975 – el tesoro del Espíritu Santo, – el tesoro de la Santa Sabiduría, un tesoro inagotable para los hombres, – el tesoro del dulce diálogo con lo Divino. Sí, ciertamente, elAmante de la humanidad me ha enriquecido con SuAmor y ha llenado mi corazón con Sus inagotables tesoros”. ElAmorMe impulsa a cederMi CetroReal, apiadándome de la desolación de esta gene- ración. ElAmorMe obliga a desplegar infini- ta Misericordia sobre tu aridez, generación, yMe lleva a inclinarme hasta ti y cubrirte con Mi preciosa Sangre para ocultar tu imperfec- ción. Ahora, Vassula Mía, haré que converses conMi Madre... (La Virgen María) Hijita Mía, recuerda el costado, las manos y los pies atravesados de tu Salvador, Jesucris- to, que está sentado eternamente a la dere- cha de Dios Padre y reina en la Gloria. Jesús yYo estamos en constante intercesión por la salvación de las almas. Mi Corazón Inmacu- lado también está suplicando al Padre para obtener Su Misericordia para esta genera- ción. Heme aquí, afligida de nuevo por la in- justicia hecha a tantos de Mis hijos 1 , que está aumentando la Copa de la Justicia de Dios. Necesito actos de reparación y oracio- nes para remediar este mal. Clama al Padre y di: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Luego, ven a cobijarte enMi CorazónReal. Allí encontrarás tu paz, pero al mismo tiempo probarás y sentirás Mi agonía y Mi dolor en lomás profundo deMi ser, puesMe conmue- ve lo que veo.Veo este flujo del mal, incesan- te, sin un momento de interrupción, que vie- ne de Satanás. Para poner fin a todo esto, necesito de to- dos vosotros actos de reparación y oracio- nes constantes... Sin arrepentimiento, el mal aumentará. Dios Me está enviando en estos días a todos vosotros para transmitiros Su Gracia, para una renovación de vuestro co- razón. MiAmor maternal es también gracia para vosotros. Sed buenos. Concédenos, oh Madre Celestial, la Gracia de Dios sobre todos nosotros, tan indignos, para que seamos capaces de pedir sinceramente perdón a Dios por nuestros pecados y los pecados de los demás. Concédenos el tesoro inestimable de la amistad íntima con Dios, y el tesoro más noble de la Divinidad que es la proximidad de Dios: Dios ofreciéndonos Su Corazón a todos nosotros. Amén. Yo te bendigo, y perdono 2 a todos los que te tiran piedras. Quiero que seas bella 3 , y que busques siempre los caminos de Dios. 21 de junio de 1999 4 HijaMía, a fin de que puedas entender algu- nas de Mis expresiones y que tu alma pro- grese en las profundidades de la Sabiduría y deMi conocimiento, doy la impresión de re- petirme a veces, pero esto es un modo de edificar tu alma, haciéndola progresar suave- mente hacia la santidad. Yo estoy derramando sobre ti, desde que Me has dado a Mí, tu Dios, el espacio nece- sario –en ti–, gran cantidad de Mis Gracias para beneficio de la Iglesia. Nada de lo que he escrito será en vano. De hecho, la Iglesia colmará sus propias necesidades. Yo te he educado con regia prodigalidad. No, no te he educado porque te haya encontrado digna, 1 Nuestra Bendita Madre se estaba refiriendo a la crisis de Kosovo. 2 Me pedía que perdonara a mis opresores. 3 Entendí “bella”(espiritualmente bella). 4 Habla el Padre. Cuaderno 98
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