La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 973 modo podría haber llevado Yo a cabo Mis acciones? DueñoSoberano soy ahora en tu alma, pero como antes te dije una vez, no sólo soy el DueñoSoberano, sino también tu Amigo y tu Bienamado. Te he formado para que fueses una hija de Dios y que, al ser Nuestra proge- nie, tuvieses también el derecho, como cual- quier hijo, de compartir y dar tu opinión. In- cluso el derecho de gobernar con Tu Padre. Con el sosiego de Mi Aliento en ti, verás las cosas a través de Nuestra Luz y del modo como Nosotros las vemos.Así pues, os digo a cada uno: “Sé rico en pobreza, yYo te miraré favora- blemente. Déjame que te llame también hijo o hija delAltísimo, y gobernarás conNosotros. Permíteme ponerte en pie para que puedas moverte enMí. Permíteme establecerMi Tro- no en ti para que también puedas decir a otros: ‘He hallado descanso...’ ” ¿No tienes deseos de ver a tu Padre? ¿No suspiras por encontrarte con Dios? Si es así, debo enton- ces darte a luz. Sí, tienes que renacer de Mí para poder ver a tu Padre. Ningún hijo ha vis- to jamás a su padre antes de nacer... Dichoso el hombre que medita sobre la Li- bertad queYo puedo dar. Esta Libertad te lle- vará, como el Esposo lleva a su esposa, a perfeccionar tu unión con Nosotros. La transfiguración de amor grabada en tu alma será tal, que, a partir de entonces, nada po- drá separarte de Nosotros. Nuestro Señor nos está llenando de Conocimiento y de Entendimiento, revelándonos el bien y el mal. ¿Qué más puede uno pedir? El Altísimo ha establecido Su Escuela en nuestros corazones, y, como una Luz, brilla por dentro y por fuera. Él se inclina desde Su Trono para mostrarnos la magnificencia de Sus obras. Y del mismo modo que ha expuesto el Conocimiento ante nosotros, Él establece Su Trono en nuestro interior, adornando nuestra alma majestuosamente con Su Presencia. Santo es Su Nombre. ¿Qué es el hombre para juzgar a Dios? Y sin embargo, muchos lo hacen. ¿Cómo es posible para cualquiera sondear Su Grandeza y Sus Maravillas? Y, sin embargo, algunos creen que pueden hacerlo. El estar demasiado prestos a mostrar su saber, manifiesta la superficialidad de su mente. Por eso es por lo que el Espíritu Santo les oculta Sus Tesoros y los reserva para los humildes. Sí, Señor, a través de los siglos has hecho saber, de múltiples maneras, que Tú exaltas al humilde y derribas al orgulloso de corazón. Tú nunca has desdeñado a los pobre de espíritu, sino que los has apoyado siempre y en todo lugar. 25 de abril de 1999 Es sabido que Tú, Dios mío, tomas siempre partido por los virtuosos. Así pues, da luz a mis ojos, por favor; que mi corazón se alegre en Ti, Amante de la humanidad. Señor, Tú, con toda Tu Soberanía, has inclinado los cielos hasta mi habitación y has descendido. Has dejado Tu Trono. Dios 1 está ahora dentro de Su ciudad y ésta no caerá mientras Él viva en ella… 1 De pronto aparecieron ángeles y, con gran alegría, pro- nunciaron estas palabras casi como una melodía. Cuaderno 98

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=