La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 97 tancia a un alma como yo, alguien que te- nía que aprender desde cero las Escrituras. ¡Una pecadora al 150 por ciento! Cuanto más continúa Tu enseñanza, más milagros produce. Personas completamen- te ateas se pliegan. Pero Tú has bendecido esta obra Señor, por eso no debería sorpren- derme. Un incrédulo tras otro regresa a Ti al leerla. Alguien me dijo: “JAMÁS me harás leer una página de todo esto; yo sólo creo en lo sólido: el dinero, los negocios...” Aún resuenan esas palabras en mis oídos cuan- do veo ahora a ese hombre más entusiasta que su mujer –que había intentado primero convencerle sin éxito-, queriendo todas las ediciones de la Enseñanza de Jesús, dicien- do que le produce una tremenda paz. Yo nunca le hablé, puesto que no tengo facili- dad de palabra. Ocurrió sin más: has sido Tú, Jesús, por supuesto. ¡Eres Maravilloso! Soy Yo, Jesús, Hijo Bienamado de Dios. Te he estado enviando todos estos libros para que pudieras creer en Mis Obras sobrenatu- rales. Te he estado alimentando de Mi Pan; no dudes jamás de Mis Obras. Deseo que conozcas los detalles de todas Mis gracias. Por eso, permanece atenta a todas las nue- vas manifestaciones; todas vendrán de mí. (La Cruz parecía aplastarme de nuevo.”La Cruz” es el Mensaje de Dios.) ¿Jesús? Yo soy. ¡Levántate! ¡Levántate! No te caigas. Yo estoy junto a ti para ayudarte. LevantaMi Cruz; no seas como el Cirineo, hazlo volunta- riamente.Vamos, bienamada, el camino pue- de ser áspero, peroYo estoy siempre junto a ti, compartiendoMi Cruz.Vassula, ¡mírame! (Le miré. Allí estaba, apoyado en la esqui- na de la pared, con un aspecto tremenda- mente lastimoso... Llevaba Su corona de espinas y estaba medio desnudo, con un paño empapado de sangre sobre los hom- bros. Estaba cubierto de sudor y sangre... Más sangre que carne... Recién flagelado.) ¿Merezco esto? ¡NO! ¡Dios mío! Hónrame, hijaMía. ¿Quién Te ha hecho eso, Señor? ¿Quién? Las almas,Vassula; son ellas la “ré- plica” de Sodoma. Réplica significa “copia”. (Más tarde:) Hija¡Yo deseo la unidad enMi Iglesia! ¡¡LA UNIDAD!! (Jesús insistía y dijo estas palabras con voz fuerte.) 18 de junio de 1987 ¿Jesús? Yo soy. Voy a utilizarte,Vassula. Utilízame hasta el final, Señor. Bienamada, diles que Me den la libertad de actuar como deseo, que en sus oraciones y en todas las peticiones que Me hagan, de- ben añadir: “Pero no se haga nuestra volun- tad, sino la Tuya”. Aprended de Mí. Hon- radme. 19 de junio de 1987 Vassula, hechos, hechos, ¡quiero ver he- chos! Me encanta oír tus palabras de amor que son un bálsamo para Mis Llagas. ¡Pero me haría aún más feliz ver hechos por tu par- te!Ven, te recordaré cómo obréYo en la tie- rra, mientras estuve encarnado, y cómo en- señé a Mis discípulos a obrar del mismo modo. El Padre Pío obraba como Tú. Cuaderno 13

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