La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 968 Cuaderno 97 que seas Mi discípula. Soy Yo, tu Esposo, ven pues, ¡entra en la alegría de tu Señor! Escucha atentamente y escribe: Hasta hoy no se ha prestadomucha atención 1 aMis Lla- madas de Misericordia, ni se han considera- do Mis avisos. Alumna Mía, Mi Retorno es inminente.Yo te he enviado a proclamar Mis Palabras en este mundo, y a hablar en Mi Santo Nombre, pero muchos siguen sin que- rer escuchar. La hora de Satanás está llegando a su fin porque Mi Triunfo está cerca. Por eso man- tiene él cautivos a tantos, ligados a la apos- tasía, atados a la falsedad. ¡Generación! Generación, tus apostasías han sido muchas, pero no he visto ninguna mayor que ésta.Yhoy, esta generación mal- vada se niega a escuchar Mis Llamadas de Misericordia, y continúa siguiendo los dic- tados de sus endurecidos corazones. Enco- giéndose de hombros, hija Mía, dicen: “Pre- ferimos hacer lo que nos place...”Yoptan por el mal... Puesto que han abandonado la Fuen- te deAgua Viva, morirán en su apostasía. Mi Padre está más que ofendido. ¿Durante cuánto tiempo más estará la tierra dividida y hendida? ¿Por cuánto tiempomás seguiráMi Iglesia dividida y en rebelión 2 . El Espíritu de Mi Padre es constantemente blasfemado y ridiculizado por muchos de Mis ministros. ¿Todavía no ha oído esta generación un cla- mor desde el cielo? ¿No habéis oído aún, desde lo más alto del cielo, el lamento de los santos? Ah,Vassula, viendo a esas almas 3 deleitar- se en su abominación, ¿cómo no habría el Cielo de clamar venganza?YYo añadiría, con lágrimas en los ojos, que muchos de los dignatarios de Mi Iglesia confían más en lo que es de alta consideración para los hom- bres y olvidan que, para Mí, esas cosas re- sultan repugnantes a Mi Vista. Os pregunto solemnemente: ¿Acaso no llenoYo el cielo y la tierra? Luego, ¿no he de derramar Mi Espíritu Santo sobre toda la hu- manidad y cumplir Mi Promesa? Así pues, Yo digo a todos los que siguen los dictados de sus corazones endurecidos: “Puesto que no veis que la tierra se está lle- nando del resplandor de la gloria deMi Espí- ritu, y seguís llamando malo a lo que es bue- no y santo, por vuestra propia incredulidad echaréis sobre vuestras cabezas vuestros propios pecados”. Benditos sean los que creen, ¡que entren en MiAlegría! No quisiera que nadie cayera en el engaño y creyera que la ira deMi Padre ha disminui- do. SuMisericordia es grande, pero Su seve- ridad es igual de grande. Y ¡ah, generación! ¿Cómo podrás escapar de la condenación? Lo que has estado sembrando durante estos años, lo cosecharás... Así pues, Vassula, tu carrera no ha termi- nado. Ensalza Mi Nombre en Mis asam- bleas 4 . Yo te he dado un don espiritual para que seas capaz de volver los corazones de los padres hacia los hijos, y los corazones de los hijos hacia los padres. Muchos se bene- ficiarán de tu don y de tu labor.Aquellos que escuchen recibirán en sus corazones gracias santificantes y, por estas gracias, buena par- te de la corrosión de sus pecados será sana- da, porque habrán sido de los que han aco- gidoMi Espíritu Santo de Gracia. Estos son los tiempos de los que hablan las Escrituras 5 , los tiempos de Mi Día y del fuego devorador, cuando el firmamento es- talle en llamas y, ¡ay del corazón no arrepen- tido! ¿Cuántomás podría haberteYo adverti- do, generación? Mi visitación divina es inminente y el Fuego de la Purificación, cuyo calor derretirá vuestras almas como la cera, se aproxima. Yo te he ofrecido, generación, y aún te sigo ofreciendo, la condescendencia de Mi ínti- ma y divina amistad, pero tú no la has acep- tado, ymuchos de vosotros no han compren- dido lo que el Esposo os estaba ofreciendo. 1 No tanta como se esperaba. 2 Al mismo tiempo oí : irreconciliada y sin paz . 3 Las almas: la generación que ha apostatado. 4 El Señor quiere decir en las reuniones de oración. 5 2P 3,1-18 .

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