La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 958 Cuaderno 96 templaciónNupcial, en una intimidadDivina, en Nuestro Abrazo. ¿Queréis entrar en la alegría de Nuestra DeidadTrinitaria? Entonces, llamad al Espíri- tu Santo, el Dador de Vida, el Dador de carismas, la iluminación de vuestro corazón, que puede llenar todas las cosas sin ser con- tenido por sus límites, para que despliegue Su Poder en vuestra alma, mandando que todas las cosas en vuestro interior sean re- novadas. Mediante Su Amor benevolente y Su Gracia, Él os mostrará Su Propio Poder Glorioso, mediante la transfiguración que puede realizar en vosotros, dándoos la fuer- za y la gracia necesarias para no rebelaros nunca más. Muchos 1 de vosotros, sentados en vues- tros despachos de dignatarios, todavía pre- guntáis: “¿Por qué Dios habría de intervenir, cuando nuestra Iglesia ha sido enriquecida desde hace tantos años por el Espíritu Santo y por tantos de nuestros Santos?”. “Para acabar con vuestra rebelión y para acabar con vuestra apostasía”, es Mi respuesta. En Nuestra benigna condescen- dencia, Nos apiadamos de vosotros. La Pri- mavera Misma perfumará esta tierra, derra- mando fragancia y reanimando conMi aroma a esta generación apóstata… Y en cuanto a la unificación de las fechas de Pascua, Vassula Mía, Yo estoy aún espe- rando a sus puertas. Como un mendigo es- perando limosna. Yo estoy aún esperando que ellos unifiquen esas fechas… Ellos si- guen hablando sobre la unidad y la herman- dad. Sólo la conversión del corazón los lle- vará con humildad a la senda de la unidad. Yo os digo: di a conocer a Mi apóstol Pa- blo, mediante una revelación en su corazón, la importancia de la unidad y cómo preservar la unidad del Espíritu por la paz que os vin- cula a todos juntos. Le hice comprender tam- bién el orden deMis dones. Le revelé que he otorgado a cada uno de vosotros Mi favor, asignándolo del modo que me parecía. Le he hice saber que subí a las alturas, tomé cauti- vos y concedí dones a la humanidad. Y para algunos Mi don fue que serían apóstoles; para otros, profetas; para otros, evangelis- tas; para otros pastores y maestros, de modo que todos juntos, con un solo corazón y una sola voz, construyeranMi Cuerpo, la Iglesia. He suscitado profetas con Mi Palabra, y no son los que se llaman a sí mismos teólo- gos los que son mis profetas, sino aquellos a los que elevo hasta Mi Corazón, incrustán- dolos muy dentro de Él, para que alcancen el conocimiento más pleno de Nuestra Divina Voluntad y sean capaces de declarar Nuestra Voluntad aNuestro pueblo.Yo, personalmen- te, les rindo tributo con Mi intervención di- recta, para prepararlos y darlos enteramente a todos vosotros, para que os amonesten. Mediante Mi Palabra, les doy a conocer Mi Voluntad. Mis profetas son aquellos que, por gracia, se nutren directamente deMi Boca, colocan- doMi Palabra directamente en su boca.Vie- nen a todos vosotros empapados aún de ro- cío celestial, y sus palabras caen sobre vosotros como lluvia refrescante. Las palabras de Mis profetas, que les lle- gan por Mi intervención directa, son como una espada para impulsar al apóstata al arre- pentimiento, rindiéndome honor y gloria. Sus palabras flamean como una antorcha en la oscuridad de vuestra alma. Muchos de sus huesos florecen de nuevo desde la tumba 2 . Si alguno pregunta: “¿Por qué recalca nuestro Señor el lugar que ocupan Sus pro- fetas?”, diles esto: “Nuestro Señor dice: no deis la vuelta a Mis palabras para justificar vuestro racionalismo. Renunciad a vuestro pecado y sed felices. Que vuestras almas se alegren en laMisericordia de vuestro Señor 3 . 1 ‘Muchos’ no quiere decir ‘todos’. 2 Comprendí que los profetas nunca dejarán de sernos en- viados. También el hecho de que el profeta Elías nunca murió, sino que fue elevado al cielo, simboliza que la pro- fecía nunca morirá. 3 Perseguir y condenar la intervención de Dios es un peca- do mortal, porque se está condenando Su Misericordia. Lo que está escrito a continuación está tomado de Sta. Catali- na de Siena. El Padre le dicta: “ Los hombres se escanda- lizan continuamente de Mis Obras, que son todas justas y todas realizadas en la verdad, por amor y misericordia. Con este falso juicio y con el veneno de la envidia y el orgullo, las obras de Mi Hijo fueron y juzgadas injustamente, y Sus
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=