La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 957 30 de noviembre de 1998 Señor, permíteme encontrar la alegría prometida al final de la senda que has trazado para mí. Para ello, Padre Justo, enséñame a estar revestida de rectitud y valor. ¡Oh, Señor! Tu Casa está siendo continuamente azotada por la rebelión, y no hay aún ninguna señal de unificación de las fechas de Pascua que sea realmente visible, aún no… ¡Has convertido mi vida en una flauta sollozante desde el momento en que me bautizaste, sumergiéndome en el Lago de Agonía de Tu Corazón! Sí, sé que he sido llamada por el Divino Poder Mismo, y que estoy en los brazos de un Defensor vivo, y que Él triunfará sobre todo el polvo de esta tierra. Pero tras mi despertar, sigo aún en mi carne. Oh, Intérprete de mis pensamientos, no dejes que Tu arpa, como Tú me llamas, entone cantos fúnebres, porque cometería un pecado. No dejes que tu afecto me pruebe tanto como me está probando ahora. Hija, deja de parlotear. Ahora mismo estoy afectuosamente frente a ti, recordándote que es imposible estar en Mi compañía sin que Yo comparta contigoMi Pasión, y sin que tus rasgos se conviertan en los Míos. Ah, y en nuestra íntima unión, y en nuestro abrazo,Yo te he dado la unción de Mi Amor para con- vertirte en otro crucifijo viviente, otra escla- va para ser vendida al mundo. Si te sumergí en lo que acertadamente llamaste el Lago de Agonía enMi Corazón, mira lo que te ha traí- do ese bautismo: ¡qué fragancia, qué vesti- duras imperiales!Te he tratado como trato a Mis elegidos. “ 1 ¡Mira!Te he estado revistiendo deMi Hijo Jesucristo”, YYo 2 , Yo que soy la Puerta por la que entran los virtuosos en el cielo, te digo solemnemen- te: permanece como un lirio que ha sido des- tilado por una mirra pura en ese Lago de Agonía, que en realidad representa las Lágri- mas de Cristo, para que Nosotros digamos a Nuestra bienamada: “¡Qué fragante es tu perfume, más fragante que todas las demás especias!Adornada de Nuestra inefable Luz, sigue esparciendo tu dulce fragancia para que halles la alegría prometida al final de la senda que Nosotros preparamos para Nues- tra esposa. Allí encontrarás tu más precioso descanso en la Eternidad. Vassula Mía, esta agonía que tengo en Mi Corazón se debe, como te dije antes 3 , a que esta generaciónMe arrastra a la fuerza hacia nuevos Getsemanís. ¿Qué más podría haber hecho Yo que no haya hecho? Aunque Mi condición era Divina, Me vacié para asumir la condición de esclavo.Yo serví.Y hasta el día de hoy, ellos 4 no están satisfechos. Mi Casa está en ruinas, yYo, ansioso por salvar a Mi pueblo de la ruina, he suscitado profetas conMi Cetro Real, para que asuman la condición de esclavos y sirvan voluntaria- mente a Mi Casa y la fortalezcan; esta Casa que he comprado con Mi Propia Sangre. Algunos de Mis pastores preguntarán: “Pero, ¿qué tenemos que hacer para que nuestras vidas Te sean aceptables?”. Yo os he estado pidiendo oraciones y arrepenti- miento de vuestros corazones para que os reconciliéis Conmigo, vuestro Dios: dejad vuestro anterior estilo de vida y seguidme para que vuestra vida sea aceptable para Mí, y así aumente en vosotros el Conocimiento de Nuestra Santidad Trina y Una. Luego, dejad que os llevemos a entrar en una con- 1 De pronto habló el Padre. 2 Luego habló el Espíritu Santo. 3 El 11 de noviembre de 1998. 4 Esta generación. Cuaderno 96
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=