La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 955 Todas las Riquezas que se pueden encon- trar enMi Corazón pueden verse a través del Ojo de tu Instrumento de Redención y de sal- vación: Mi Cruz…La prueba de que alguien está unido a Mí y es uno Conmigo, formado en Mí y entretejido Conmigo, es cuando su corazón está injertado también en Mi Cruz, con todas sus implicaciones. Cualquiera que esté convencido de que Me pertenece debe entender que también pertenece a Mi Cruz. ¿No has leído 1 : “Sufrir al modo deDios sig- nifica cambiar a mejor 2 y no deja pesar, pero sufrir como el mundo conoce el sufrimiento trae la muerte. Mira tan sólo lo que te ha traí- do el sufrir al modo de Dios: qué entusiasmo, explicaciones, indignación y alarma, qué año- ranza”, yYo añadiría a esto, qué alegría, qué intensa perseverancia y fortaleza. Habiendo sido entonces llevada por gra- cia a la aflicción 3 , para que te arrepintieras, se abrieron los ojos de tu alma porque obede- ciste diligentemente Mi Voz. Vassula Mía, mira como te he conducido al arrepentimien- to, mira como te he conducido a Mi Cruz. Mira la alegría que tuve cuando voluntaria- mente te abalanzaste a Mí, ¡y luego a Mi Cruz! Mi alegría es desbordante y estoy lleno de consuelo. Reunir a Mis corderos no es tarea fácil, y mucho menos unirlos, hija, pero dán- dome tu confianza en estos asuntos, confian- za, amor y fe,Yo puedo avanzar en ti, exten- diendo Mi Mensaje como quiero que se extienda, y,VassulaMía, a través de tus prue- bas,Yo triunfo. Queda en paz y continúa viviendo en la Luz de Mi Cruz: una verdadera vida enMí. Jesucristo. 28 de noviembre de 1998 (Hoy se cumplen 13 años de mensajes ungi- dos. He estado en meditación durante todo el día, meditando sobre cómo se me dio toda esta gracia inmerecida. Estaba diciendo: “Nadie ha hallado tanto favor a los Ojos de Dios, en la miserable condición en la que me encontró. Dios ha tenido gran misericor- dia de mi alma. El Rey de reyes me llevó a Su Casa Real. Él me convocó por mi nombre, y me invitó a Su gran banquete. Me trató con regia prodigalidad. Luego, como si todo esto pareciese no apaciguar Su deseo de satisfacerme, por el excesivo y exuberante amor que tiene por mí, el Rey de reyes me dio en todo momento un acceso privilegia- do a Su Real Presencia, para entrar y salir libremente de Sus Atrios Reales. Mi miseria y, parece ser, mi nada, habían ganado Su favor. En Su determinación de salvarme, me reveló el cielo y la tierra y todas las maravi- llas que hay bajo el cielo. Y así, para alabar Su Santo Nombre, nuestro Señor y Dios, me enseñó como cantar Su Nombre.”) Oh, Señor, aunque la Muerte me estaba mirando a la cara, Tu gran Poder me salvó. Cediste Tu Cetro Real a lo que no existía 4 . Que todo el mundo conmemore, por siempre jamás, el Poder de Tu Nombre y de Tu Cetro. Has manifestado con alegría, a mi alma miserable, Tus Riquezas y los esplendores sin fin de Tu Reino. Tú nunca me has tratado como merecían mis faltas, sino que diste órdenes a mi ángel diciendo: “Tómala, tráela a casa sana y salva, a Nosotros 5 y a nuestra Casa...” Y así lo hizo… 1 2Co 7,10-11. 2 Sí, porque lleva al arrepentimiento, y luego a abrazar la Cruz. 3 Fue en 1985. 4 En sentido figurado: Yo no existía hasta que nuestro Se- ñor me resucitó de mi muerte espiritual. 5 La Trinidad. ΙΧθΥΣ Cuaderno 96

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=