La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 953 virtud. Por tanto, te invito a ti, Mi esposa, a compartir con tu Esposo el glorioso Instru- mento de nuestras nupcias, es decir, el esplen- dor deMi Cruz… (Comprendí que esta invitación a compar- tir la Cruz era una invitación no sólo a com- partirla, sino también a penetrar plenamen- te en el misterio de la Pasión de Nuestro Señor, pues esta invitación ya me fue ofreci- da al inicio mismo de mi llamada. Nuestro Señor, nuestro Esposo, el Amante de la hu- manidad, estaba una vez más descendiendo de Su Trono para darme un conocimiento más pleno del mérito (valor) de la Cruz.) Ven voluntariamente, como lo haces cada vez que te llamo para entrar en Mi abrazo 1 … Abrazarme aMí es abrazarMi Cruz…Yaho- ra déjame inspirar en ti Mis Divinas Palabras: Te he dicho que, cuando Me abrazas, es- tás abrazando Mi Cruz y, con este abrazo, te bañas enMi Luz. El camino, y lo diré una vez más, elúnico camino para una unión de Divi- no Amor Conmigo, es abrazar voluntaria- mente, con amor, Mi Cruz que, como sabes, conlleva sus sufrimientos pero también sus alegrías, y que te conducirá adonde tu alma será exaltada: al Calvario. En Mi dulce abrazo encontrarás alegrías, pero la mayor alegría de todas es cuando descubres que te has convertido en una co- pia deMi Pasión y en parte deMí, la Víctima Suprema: en otro sacrificio de amor, en otro crucifijo viviente, en otra esclava para ser vendida al mundo entero.Y, estando en Mis brazos, tu alma extraerá deMí la fuerza y to- das las virtudes necesarias para parecerse a Mí. Enamorado deMi Espíritu, tu corazón can- tará himnos de alabanza que llegarán a las al- turas y a los oídos delAmén.Y, de estemodo, tu Dios Trino y Uno será glorificado… ¿Quién en vuestros días comprende plena- mente el esplendor de Mi Cruz? Muy pocos lo hacen. Por eso vengo a través de ti para instruir con pasión al mundo. En Mi sed por las almas y enMi agonía al verlas caer en los fuegos eternos, llamo a todos en este mundo a la conversión, para prepararos a Mi Reina- do glorioso del Reino en la tierra, en el que Mi DivinaVoluntad se convertirá en la esen- cia de vuestra vida diaria y en el emblema sobre vuestra frente. Clamo en la noche de vuestras almas, mi- rando de vez en cuando a través de la venta- na de vuestro corazón, esperando oír de vo- sotros estas palabras: “Ven, Salvador Bienamado, ven a abrir los ojos demi Noche, y vuelve mi corazón hacia Tu Bondad y lejos del mal.Ven a abrirme las puertas de laVirtud para que entre a postrarme en reverencia ante TuGloriaTrinayUna.Bienamadodemi alma, dame vida una vezmás, mediante Tu Palabra Gloriosa”. Y te contestaré: “Yo nunca te fa- llaré. Por el honor de Mi Nombre, Yo, que transciendo cielo y tierra enmajestad, te con- cederé laVida”. Vassula, compláceme ahora apoyándote en Mí. Dame descanso en tu corazón volun- tariamente, dedicándome tu tiempo.Ama al Desamado y sigue Mis instrucciones. Yo, Jesús, te bendigo, diciéndote: Mi cielo está en ti. Mañana continuaré Mi Mensaje. IC. 12 de noviembre de 1998 (Al día siguiente Cristo regresó y me llamó para dictarme, y por tanto mi corazón, lle- no de alegría, Le acogió con estas pala- bras:) Por Tu amor exuberante, Señor de Misericordia, por Tu divina ternura, ven a mi lado. Tu esclava marcada está a Tu servicio. Has recibido el honor de ser marcada, sellán- dote como Mi pertenencia, como Mi pose- sión… Esas marcas son nobles y no tienen precio, y las revelo a aquellos que deseo re- velarlas. Aunque no se vean con los ojos 1 Hubo una ligera pausa. Luego, con un cambio del tono de voz, que se volvió muy grave, dijo: “Abrazarme a Mí es abrazar Mi Cruz…” Cuaderno 96

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