La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 948 Cuaderno 95 mos a ti, comunicándonos a ti, instruyéndo- te –y a través de ti, a otros– con el conoci- miento que han recibido los sabios. ¡Fiesta 1 de NuestraMisericordia! Placer de Nuestra Santidad Trinitaria, permanece enraizada en NuestraVoluntad y sé como un ramito de incienso en verano, para continuar manifestando la Verdad y dar una mejor ex- plicación de la Revelación, que a ti se te ha dado. Te inundaremos con Nuestra Luz para una mejor comprensión de Nuestra Palabra, im- primiendo Nuestra Imagen Divina en cada palabra que se te dé. Nuestra Majestad pro- veerá todo lo que aún te falta. Entonces, como un olivo cargado de fruto, como un vaso de oro macizo, incrustado de toda clase de piedras preciosas 2 , expiarás con dignidad en esta hora de dolorosa apostasía, y como cantores salmodiando himnos de alabanza, tu frágil voz intercederá ante Nosotros en Nuestros términos, con Nuestra compren- sión y dentro de NuestraVoluntad. En Nues- tra regia munificencia, Nosotros, con Nues- tro abrazo, hemos dotado a tu corazón de Sabiduría para que pueda ser transmitida a esta generación, y que puedan beneficiarse de Ella. Por lo tanto, pequeña, continúa caminan- do por la senda cubierta de zafiros para ti, y sé un heraldo y un apóstol de Nuestra Dei- dad Trinitaria. Siembra cada país para que Nuestro Reino se extienda de un mar a otro. Montañas y colinas se inclinarán profunda- mente ante Nuestra justicia salvadora y, con NuestroPoder, llamaremos a la existencia tan- to a aquellas cosas que no son 3 como a aque- llas que son. 4 Yo soy laVida y la Resurrección que trae los muertos a la vida. Permanece devota aMí y florece. No te atormentes jamás. Sé como la rosa que crece en la ribera de una corriente de agua. Bendita seas. Y desprende un dulce olor como el incienso para tu Salvador, pro- pagando tu fragancia, junto con la Mía, en Mi Casa, embriagando a la gente de Mi casa hacia la conversión y hacia un solo corazón. Yo te protegeré del furor y de la envidia. Di: “Todas las Obras del Señor son buenas y Él satisfará cada necesidad a su debido tiem- po. 5 ” Sí, alaba Mis Palabras y sé Mi Paraíso de este modo, Paraskevi ‘μou’ 6 . ¡Oh Señor, que yo conserve Tus Enseñanzas en mi mente y no permitas que el olvido me pueda! Afianza mis pies, Glorioso Señor, y mantenme despierta y a Tu Servicio... HijitaMía, la Sabiduría ha iluminado tu alma como una dulce llama, revelándote sin cesar Nuestro secretos, pero también a Nosotros Mismos, de tal manera que pueda hacer revi- vir a esta generación, vigorizándola para que crezca en Nuestro esplendor y se haga merecedora de entrar en el Paraíso. Por Nuestra Propia libreVoluntad, a Noso- tros, en Nuestra Gloria Trina y Una, nos ha complacido establecer contigo una amistad íntima y derramar sobre ti, en abundancia, torrentes de deleites y consolaciones. Noso- tros te hemos revelado algo que ha sido olvi- dado por Mi Iglesia: esta desbordante dul- zura, ¡sí!, la dulzura divina de Dios Todopoderoso, que atrae miríadas de ánge- les alrededor deMi Trono, incontables almas para adorarme y deleitarse con este banque- te celestial. Con Nuestra inefable dulzura, abrazamos todo el Cielo. Mi IglesiaMe ha olvidado, sí, yMe ha des- cuidado. Mi Propia Esposa... permanece des- nuda y no muestra interés por Mi Divina dulzura. “Esposa Mía, ¿cómo es que Me vuelves la espalda cuando te abro Mi Cora- zón para conversar contigo? Mi Corazón 1 Dios me llama “¡Fiesta!”. 2 Si 50,9-10. 3 Es decir, llevar a esta generación a una resurrección espi- ritual. 4 Después habló Jesús solo. 5 Si 39,33. 6 ‘μou’, en griego, ‘mía’: Paraskevi mía.
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