La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 945 A diferencia de otros que recibenMi Pala- bra como un regalo, y que visito cuandoYo quiero, te he dado a ti un don único: el de lla- marme siempre que lo desees. ¿Ves?Te he otorgado este privilegio espe- cial en proporción a la tarea que te he confia- do y en proporción a Mi carga sobre ti. ¿Ves cómo lo había medido todo cuando planeé esto? No es que tú estuvieras cualificada por ti misma para esta nobilísima tarea de revivir y unificar Mi Casa.Todas tus cualidades vie- nen de Mi generosidad, vienen de Mí.Yo te he convertido en el vaso que lleva este in- menso tesoro, frágil pero transparente para dejar ver que un Poder tan irresistible no vie- ne de ti, sino deMí, tu Dios.Yo estoymoran- do en ti, por eso no hay debilidad por tu par- te. ¿No tengo derecho a utilizarte, sirviendo como recuerdo de Mi Misericordia para el resto de vosotros? Tú me has invitado a Tu Banquete... Yo te he invitado a Mi Banquete y, a través de ti, a muchos otros... Estoy obligada por los votos que Te he hecho, y quiero pagarte mi deuda de gratitud, y trabajar fielmente por Tu Casa. Porque, no sólo has salvado mi vida de la muerte, sino que me has permitido, en Tu locura de Amor, caminar libremente en Tu Presencia, en cualquier momento y a cualquier hora del día, bañándome en Tu Luz. Me has atado con lazos de Amor y de Amistad, estrechándome contra Tu Sagrado Corazón para que ningún mortal pueda distraer más esta divina unión. En Tu exuberante Amor, me has hecho fuerte como una torre contra aquellos que me atacan. El terror los asalta a plena luz del día, al oír a Tu Espíritu Santo, mi Compañero y mi Alegría... Columna Mía, que soportas Mi Cruz de Unidad, irradia la luz del Conocimiento de Mi Gloria, irradia en esta oscuridad la luz de Mi munificencia y no temas.Yo he derrama- do óleo ungido en tu boca para que puedas hablar por Mí. Sé Mi cantora, siempre de buen ánimo. Canta a esta generación, viajan- do alrededor del mundo, confiando en Mi gracia. Que todos aquellos que, por gracia, fueron llamados a leer este Himno deAmor y con- ducidos a saborear este maná escondido, prosperen mientras están aún en su exilio. Concedo gracias santificantes a todos los que han sido llamados a leer Mi Himno de Amor con un corazón contrito. Que sus co- razones contemplen la gloria deMi Magnifi- cencia yMiAmor paternal, y vean enMí, no sólo a un Dios Todopoderoso, sino también a un Dios de Bondad, unAmigo amantísimo e íntimo. Que sus oídos oigan los suspiros y gemidos de Mi Corazón y estén seguros de Mi Clemencia. He puesto un guarda 1 a tu lado, un vigi- lante a la puerta de tu corazón para cuidar de que ningún intruso te desvíe de tu misión. Cuando hables, amor Mío, cíñete al tema. Sí, repite todo lo queYo he dicho, pero en pocas palabras. Incrusta las joyas que te he dado en cada corazón. Que todos sepan que Mis Conversaciones son la dulzura misma. Yo estoy contigo. IC. 1 de octubre de 1998 ¡Abre mi oído, oh Señor, despiértame de mi sueño, tiende Tu Mano Poderosa desde el cielo y levántame! 1 Yo entendí que se trataba de un ángel especial. Cuaderno 95

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=