La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 938 Cuaderno 94 y Tú, mi Agua Viva. Allí, mi tallo, metido en este Agua Viva, no morirá, sino que extraerá vida y vivirá eternamente, puesto que estaré sumergida en el Dios Eterno Mismo. Has sido favorecida por el efluvio de Mi fra- gancia 1 , yYo te he permitido contemplar Mi Santo Rostro que ha brillado en ti 2 . No, este recuerdo de Mi Santo Rostro nunca se disi- pará de tu memoria. Yo transciendo tierra y cielo enmajestad y esplendor, yMi Nombre, y ningún otro, es sublime, elevando al pobre de espíritu para unirse a Mí. Me muevo en ellos y ellos se mueven en Mí. Por MiAmor exuberante, como te he inspirado que lo lla- maras, te he ofrecido dones gratuitos en abundancia, porque sólo estoy interesado en aquellos que Me temen 3 y en los que se fían de MiAmor. No, no he venido a infligirte un castigo, por el contrario, vine a ti para desposarte, y como esposo que prodiga regalos a su esposa, Yo te he adornado con Mis divinos regalos. No es la elocuencia de palabras lo que Me con- mueve o afecta, sino un espíritu contrito. ¿No os enseña la Escritura a amar la virtud? Si Me buscais con sencillez de corazón, no ponién- dome a prueba, entoncesYo, enMi Benevo- lencia, bajaré del cielo como un rayo al inte- rior de vuestro cuerpo, y seré vuestra lámpara. Se os ha enseñado que la lámpara de vues- tro cuerpo es vuestro ojo, y así es, porque un ojo enfermo no tiene visión y sólo tiene os- curidad, mientras que un ojo sano ilumina la vista.Yo soy esa lámpara, y quienquiera que Me tenga en su interior, buscará las virtudes verdaderas y no los vicios. Yo soy la verda- dera lámpara de tu cuerpo, que llena tu cuer- po entero de los tesoros y esplendores de Nuestro Reino. Esos tesoros y esplendores son las virtudes. Donde hay Luz, hay virtud. Donde hay Oscuridad, hay vicio. No te equi- voques y te aferres a este mundo agonizan- te, sino sé fiel a Mí y vivirás Conmigo en el amor.Ama la virtud. Al principio,Vassula, se te pidió que vivie- ras santamente y fueras santa. También te aconsejé que, si echabas raíces profundas en Mí, no oscilarías con el viento, ni ninguna de tus ramas se desgajaría con cualquier clase de tempestad. Entonces tu fruto sería copio- so, suficiente para alimentar a una multitud y a generaciones. Si permanecías leal a Noso- tros, te dije que te concedería favores espe- ciales, y eso hice.Te incrusté como gema real enMí, yMe dirigí a ti.Te restauré y te alimen- té para que crecieras en virtud.Te di virtudes tales como amor y paciencia, sabiduría, co- nocimiento, fortaleza y perseverancia. Cristo te ofreció Su paciencia y, al mismo tiempo, la gracia de la esperanza. Para levantar tu espe- ranza de que un día la santidad sería recom- pensada, te he enseñado a soportar todas las pruebas que se te pusieron, con santa pa- ciencia. En tu fragilidad humana, buscaste, agra- darnos. Por eso Nosotros nos inclinamos sobre ti y te amamos. La Sabiduría se da a los niños y por eso Nosotros, en Nuestra Santi- dad Trina y Una, encontramos en ti sencillez de corazón y te enseñamos que tenías que adquirir Sabiduría, pero que Nosotros esta- ríamos ayudándote. Dijimos que te ayudaría- mos a imitarnos y a ser Nuestro altar vivien- te, en el que pondríamos Nuestro conoci- miento, para que tú Nos entendieras y conocieras. Buscaste agradarnos, y Nosotros encon- tramos Nuestro consuelo en ti.Yo soy el Es- píritu que enseña y da templanza.Alma, que tus chispazos se apaguen aún más. Tu cer- canía a Nosotros es riqueza para tu alma. Sí, tu cercanía a Nuestra real Munificencia te hace perseverante, no sólo para tu misión sino para alcanzar una santidad invencible. Te dije, amadísimaMía, que amaras la virtud, y te comparé a un árbol que tiene muchas ra- mas, rico en follaje, porque estabas arraigada en Mí, la Fuente del Amor, y de esa Fuente fuiste regada para producir muchos y varia- 1 Su Santa Presencia. 2 Inmediatamente la visión de Su Divino Rostro resurgió en mi memoria. Queda grabada en mi cuerpo sólo por el divino poder del Espíritu Santo. 3 Sal 147,11.

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