La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 937 Pozo deAguaViva, Raudales deAmor fiel fluyendo de Tu Corazón, Amante de la humanidad, Esposo de Tu creación, Te adoramos y alabamos Tu Santo Nombre Tres veces Santo. Amén.” Sí,Vassula, todo el cielo se alegra desde que, por Nuestra benévola condescendencia, Nos apiadamos de esta generación. Cristo había dicho: “Si alguienMe ama, guardará Mi Pa- labra, y Mi Padre le amará. YNosotros ven- dremos a él y haremosNuestramorada en él 1 ” Y así lo haremos… ¡Oh feliz semilla! 2 Si te siembras enMí, tu cosecha será el Paraíso. Si creces en Mí, florecerás, y tus flores primaverales –puesto que florecerán en la Primavera Misma– per- fumarán la tierra. Y la tierra, revivida por tu fragancia aromática, pronunciará su primera palabra: “¡Padre!”, y será salvada. Tú has ganado para Ti éste rebelde corazón mío. Con Tu pródigo afecto y con Tu Amor, has estrechado mis sucias manos entre las Tuyas, atrayéndome junto a Ti y dentro de Ti, alentando una nueva vida en mi alma. Y con un beso bautismal acabaste con mi rebelión. Oh indescriptible deleite de mi alma, Tú me visitaste, no osando mostrarme, al principio, la inmensidad de Tu Amor, por temor a que mi corazón fuera demasiado pequeño para contenerlo. Te abstuviste de revelarme enteramente el ardor de Tu Amor por temor a que, en mi debilidad humana, huyera. Pero entonces, en la exuberancia de Tu Amor, Te desposaste conmigo… Te desposaste conmigo, a pesar de mi gran miseria y culpa, uniéndome totalmente a Tu Santidad Trina y Una. Este don gratuito, concedido por Tu Propia Voluntad, otorgado a un indigno gusano como yo, me sigue aturdiendo hasta hoy… Oh Sol radiante de mi alma, Tú que tan delicadamente me has alimentado de cuajada y miel 3 , estás ahora aquí, visitando la tierra una vez más. pero la tierra, de nuevo, desconfía de Ti y se niega a acogerte. Mi Bienamado bajó a Su jardín 4 al macizo de especias 5 , para apacentar Su Rebaño 6 en los jardines, y recoger lirios 7 . Mi Bienamado vino para llamar a Su Propio Rebaño y recoger lirios en los campos, que no tienen otra preocupación más que AMAR. Él vino a recoger Sus lirios para Su Propio placer. La Sabiduría divina ha visitado la tierra para recordar a los Suyos que no hay más que una teología, la de contemplarte a Ti en Tu Gloria Trina y Una. Así pues, Esposo delicadísimo, déjame ser Tu rosa sin espinas, 1 Jn 14,23. 2 Nosotros somos la semilla de Dios. 3 La expresión simbólica “cuajada y miel” significan en este contexto: pureza, suavidad y ternura. 4 La tierra. 5 Almas. 6 Para alimentarnos espiritualmente. 7 Y nos vuelve como lirios, nos hace puros. Cuaderno 94

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