La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 933 Sí, amadísimaMía, Mi riqueza es Gozo tam- bién. Tú eres mi Consuelo en momentos de ansiedad, en momentos de aflicción. Tú consuelas mi alma, oh Perfectísimo. Te ruego que cuides de mi alma con Tu amorosa Ternura. Oh Trono glorioso, Dios mío. establecido en lo alto desde toda la eternidad, ven a arrancar de cuajo toda maldad del interior de Tu santuario, y muéstrame Compasión, muéstrame Tu Santo Rostro... Mi compasión está contigo, Mi débil criatu- ra.Yo te he revelado a ti y a los demás el pen- samiento de Cristo, igual que Cristo os ha revelado el pensamiento del Padre. No du- des de Mi poder. No dudes del favor que te he concedido de ser capaz de oírme, de en- tenderme y, esta vez, de contemplarme.Te he vaciado por gracia y te he llenado deMí Mis- mo. Por tanto sé feliz, te quiero siempre feliz porque el cielo es tu patria. Vassula, a lo largo de todos estos años, te he convencido con lamelodía deMiVoz, pri- mero en tu corazón y en tu mente, después te he concedido un favor más inmerecido: con- templarme aMí en esta única manifestación. Yo soy tu Colaborador pero también lo es el Padre y Cristo. Ahora has contemplado a Aquel que abarca todos los seres. No debes sorprenderte cuando el mundo, hoy, permanece insensible a Mi Llamada, y cuando escucha, pero no entiende. Mientras estén gobernados por el maligno, aferrados a este mundo pasajero,Yo permaneceré des- conocido para ellos. Yo soy la Fuente interior de laUnidadCris- tiana, y es enMí en quien debéis poner vues- tras esperanzas y vuestra unión. Yo soy la Fuente de la Esperanza, la Fe y elAmor. Infi- nitamente rico,Me glorío enMi gloria.Yo soy el Espíritu vivificador del Hijo resucitado y el aliento vivificador de vuestros cuerpos mor- tales. Y así tú, que vives para Nosotros, se- rás vitalizada por Mi Divino Poder para ser destinada a la gloria. No sólo te resucito, sino que también te doy vía libre para entrar en Nuestra gloria, convirtiéndote en Nuestra hija adoptiva y heredera de Nuestro Reino. Te he dicho que soy la Fuente de la Espe- ranza porque, si Me aceptas como tu Cola- borador, estarás aceptando la Esperanza, y Yo, que sé cómo expresar tu súplica, la expre- saré con palabras de Sabiduría y de acuerdo con Nuestra Mente, de un modo que Nos agrade. Yo soy tu Esperanza, puesto que he establecidoMi hogar en ti: así pues, quédate contenta de esperar que serás salvada y resucitada por Mí. Disfruta de la libertad que te estoy dando y poséeme como Yo te poseeré, entonces, sólo entonces, Mi Reino empezará en ti... Empieza cuando tu alma se vuelva tan bella como una esposa ataviada para su esposo en su traje nupcial. Entonces te darás cuen- ta, con lágrimas en los ojos, que no fuiste hecha para quedarte célibe sino que eras Mi prometida y queYo, el Espíritu Santo, tu Pro- metido, el Esposo de toda la creación, santi- ficaré tu alma conMis abrazos y con munifi- cencia real. ¿Habías olvidado, amadísima Mía, cómo, nomucho antes de nuestra boda, tu alma, du- rante la noche, languidecía por Mí y cómo tu espíritu Me buscaba también? ¿Ves ahora cuán delicioso esMiAmor? ¿Ves cómoNues- tra Santidad Trina y Una y Nuestra Ternura se expanden como una dulce fragancia alre- dedor del universo, perfumándolo?Todas las almas a las que estoy unido se convierten en esposas, porque en Nuestra intimidad, las atraemos hacia Nosotros para ser su Esposo cada día de su vida. Y ellas, enamoradas de Nosotros, se insertan voluntariamente en Nosotros, y tan completamente para sabo- rear la plenitud de Nuestro DivinoAmor, que se hacen uno con Nosotros... Ahora, Mi queridísima alma, descansa en Mí y sigue siendo Mi triunfo 1 . Junto con el Padre y el Hijo,Yo te digo: ama al ÚnicoDios 1 Porque el Espíritu Santo me conquistó. Cuadernos 94

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