La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 931 Ni siquiera estaba yo en profunda meditación cuando me sorprendiste, apareciéndote a mí. Aunque Su Rostro era totalmente adorable, fueron Sus Ojos los que llamaron mi atención, dejándome llena de asombro y admiración. El amor de Tu mirada, dirigida a la mía con inefable ternura, era como dos estrellas relucientes, era como un transparente mar turquesa, rebosante de serenidad. ¿Qué puedo decir yo, pobre gusano? Tus Divinos Ojos son, mi Señor, como una Liturgia, un océano de Amor, un Paraíso y un fuego consumidor para aquella a quien, inmerecidamente, se le permitió contemplarlos.... Cuán bienaventurada eres tú, cuyos oídos abrí…Que tus caminos se mantengan rectos en Nuestra Sabiduría para que puedas cum- plir Nuestra DivinaVoluntad. Cuenta Conmigo, bienamada, porque Yo traeré a tantos como sea posible a la unión con Nuestra Unidad y los llenaré de Luz, de tal modo que quedarán colmados de la absoluta plenitud de Nuestra Deidad Trinitaria. Venid y aprended: en las dificultades, Yo estaré siempre con vosotros.Yo soy vuestro Consolador y, donde hay desesperación, Yo consuelo y sano.Yo soy el Dador de Vida, y con Mi beso bautismal, aliento sobre voso- tros y os renuevo. Os renuevo para que vues- tras inclinaciones naturales, que son tan opuestas a Dios y tan humanas y mundanas que os conducen a la muerte, pueden ser transformadas y deificadas enMi Divinidad y Mi Nobleza, y llegar a ser como las de los ángeles y santos. Estoy tratando de atraeros a todos a una unión filial deAmor divino con el Padre y el Hijo y Conmigo mismo, de manera que os mováis en Nosotros y Nosotros nos mova- mos en vosotros. Yo puedo transformar vuestras mentes cautivas y liberarlas para que vuestros pen- samientos y palabras sean sólo sobre cosas espirituales. Por tanto, no digáis: “Estoy pre- destinado por el beso bautismal de muerte, de Satanás”. ¡No! No si venís a Mí ahora.Yo soy el antídoto del beso mortal de Satanás. Yo soy el antídoto de la Muerte misma…Es verdad que sinMí vuestro cuerpo está muer- to, pero conmigo vuestro cuerpo vive, y en Mí y por Mí seréis contados como un hijo de Dios. Ésta es la razón por la que debéis per- mitirme reinar en vuestros corazones y haceros hijos e hijas delAltísimo. La Escritura dice 1 : “Dichosos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios”. Para ver a Dios y reconocerle como vuestro Padre, tenéis que nacer deMí, el Espíritu Santo, por la gracia. ¿De qué otra manera ibais a ver a Dios? ¿Acaso un niño, antes de nacer, ha visto a su padre? Sólo cuando nazca verá a su padre. Y así ocurre con vuestro nacimien- to espiritual de Mí. La carne es carne y tiene la visión de la carne. Pero al que nace del Espíritu, se le da una visión de Dios que le permite poseerlo, reconocerlo y penetrar en sus profundidades. Por tanto, venid y acelerad vuestro paso. Id hacia adelante y Yo os llevaré sobre Mis Alas para surcar los cielos y conduciros a Nuestro lugar de adopción, allí donde están todos Mis santos, ungidos por Nosotros tres veces Santos. ¡Vamos! ¿No sabíais que también vosotros tenéis reservado un lugar entre ellos? Tened confianza y venid a Mí, y de un re- belde, os transformaré en un ser íntegro, con- duciendo vuestra alma hacia la santificación y, entonces, el pecado ya no tendrá ningún poder sobre vosotros. El pecado es como un dueño malvado en vosotros y no debéis dar a ese dueño la menor oportunidad, bajo nin- 1 Mt 5,8. Cuaderno 93

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=