La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 93 ¡Ahora te has adelantado un paso aMí! Hiji- ta, camina conmigo, junto aMí. Sí, sígueme, confía en Mí.Ven,Yo te guiaré. (De repente me sorprendió oír ladrar al perro, cosa que no era habitual. Entonces se abrió la puerta de mi cuarto y reconocí ante mí al ladrón que hacía tres noches en- tró en nuestra habitación, robó dinero y huyó. Ahí estaba otra vez. Le ordené que se fuera y él se dio la vuelta y salió. Entonces di la alarma. Supe que Dios estaba clara- mente tratando de decirme algo.) Vassula, te estoy recordando algo. Cuando el bandido 1 entró en tu habitación, ¿le espe- rabas? ¡No! Así vendréYo también. De repente. Nadie le reconoció tampoco, porque nadie le espera- ba allí. (Jesús se refería a los diez obreros de la mudanza y a los empleados de la oficina que le habían visto, pero ninguno creyó que se trataba de un ladrón. Tengo la impresión de que esa última frase es muy importante y esconde mucho más de lo que dice. El térmi- no “reconocido” es también muy profundo.) ¿No te ha recordado esto otra cosa? Déjame que te lo diga: él había pecado, pero los que le sometieron a juicio y lo apalearon, ¿no es- taban también en pecado? No sé lo que estás tratando de darme a en- tender. Sí, somos todos pecadores. Vassula, ¿he de ver todo esto y quedarme callado? ¿Estás defendiendo al ladrón, Señor? No, Vassula, no lo defiendo 2 . Indícame un solo hombre que no haya pecado. (No se me ocurre ninguno.) Pecados grandes, pecados pequeños: todos son pecados. Pecar es afligirme.Vassula, soy testigo de tantos pecados... ElAmor sufre, el Amor siente dolor, dolor... ¡Creación, Mi creación, vuelve alAmor...! Hija, satúrame de amor. Repara, bienamada, repara 11 de junio de 1987 (Ahora que se han llevado la mayor parte de los muebles, tengo que buscar sillas para sentarme a escribir. La casa está todavía en desorden, tras la partida de los emba- ladores. Aquí y allá montones de papeles, zapatos, botellas, cinturones sobre todas las mesas. Sin embargo, en medio de toda esta mudanza y de las cenas que tuvimos que preparar para las despedidas (una de 80 personas y otra de 30), la mano de Dios no aflojó lo más mínimo. Siempre encontré tiempo para que Él escribiera dos o tres horas al día. Me da una fuerza increíble y no siento el menor cansancio. Estoy en una paz total: Su Paz.) Vassula, muy amada de Mi Alma, quédate junto a Mí, mírame, deja que Mi dedo toque tu corazón. ¡Hijita Mía, si supieras cuánto te amo! Yo te guiaré hasta el final. Sacrifícate más por Mí. ¿Quieres sufrir por Mí? Sí, Señor, haz lo que Te plazca. (Ya me lo había pedido anteriormente, pero yo había vacilado por temor. Ahora me lo pidió de nuevo.) Vassula ¡estoy tan contento! ¿Te sacrificarás por Mí como un cordero? 1 Dios empleó la palabra apropiada puesto que, como des- cubrimos más tarde, ese hombre formaba parte de una ban- da organizada. Los bandidos son ladrones pertenecientes a una banda. 2 Jesús se quedó un momento en silencio. Cuaderno 13

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