La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 929 ¡Ah, no, no, no, no! 1 ¡Por qué iba a dejarte que perdieras por tu propia necedad la coro- na de los fieles que te he preparado, y todo lo demás que he reservado para ti en el cielo! Ésta es la clase de amor que he mostrado a todos Mis escogidos, por lo tanto, ¿vas a acabar con tus infundados pensamientos?... Ven, niñita insensata, permanece unida a Mí que soy la Cabeza 2 y recibirás la fuerza que necesites para sobrellevar cualquier cosa con gozo.Yo nunca te voy a abandonar. Lle- va tus cruces con amor, especialmente lamás noble que te he pasado y la más aborrecible para Satanás: la Cruz de la Unidad. Y no ten- gas miedo de sufrir adversidades. ¡Después de todo, es para Mi Gloria! Oh, Señor, sabes que he rezado a San Jorge, y ahora, ¿qué pasará de la súplica que le he hecho? San Jorge, que murió mártir, te protegerá de todos los males. Él está a tu lado y te guarda. Intercederá para que todos tus pensamien- tos se centren en cosas celestiales. Por lo tanto, deliciaMía, recobra el juicio y no rechaces Mis Clavos y la Corona de Espi- nas queMiAmor me ha impulsado a ofrecer- te. Rosa de la Rosa 3 , te he coronado conMis Joyas 4 . Soy indulgente para muchas cosas, ¿pero para deshacerse de a estas Joyas? ¡Ja- más! ¡Ven!, ven aMí y prueba la corriente de dul- zura que emana de Mi Boca, esta dulzura te tranquilizará, asegurándote de que, desde toda la Eternidad, tú fuisteMía yYo fui tuyo... Me voy ahora, queridísima, pero sólo por un rato, para permitirte continuar tu buena obra 5 . 29 de mayo de 1998 En el implacable dolor de mi espíritu debo hablar, lamentarme de la amargura de mi alma. Ven, te lo suplico, mírame. ¿Has prescindido de mí? Mis raíces están plantadas en Ti, pero en mi silencio digo: “El Señor Dios debe estar disgustado conmigo; seguramente va a deshacerse de mí uno de estos días”. Busco luz para entender, pero sólo hay oscuridad. ¿He sido quizás insensible a tu Bondad? ¿Te he defraudado de algún modo o Te he descuidado? ¿O es que la visión del sol en su gloria, o el brillo de la luna cruzando el cielo Te han hurtado mi corazón para que mi mano les lanzara un beso a ellos? Mi amante esposa, permíteme derramar so- bre ti Mi dulce fragancia y recordarte una cosa:Yo, Jesucristo, el Verbo de Dios, siem- pre cubriré todas tus necesidades 6 . Numerosos son tus fallos, pero todo esto ya lo había previsto, antes incluso de que te anunciara Mi Mensaje. PeroYo te he conce- dido, por el inconmensurable Amor que te tengo, un lugar en Mí, dondeYo pudiera, en ese concreto lugar, conducir tu alma a la per- fección que exijo de Mis santos. ¡Ah, Vassula! La clemencia desbordante soy Yo, el amor insondable soy Yo, y sin embargo, me conoces tan pocotodavía…¡PalomaMía! ¿Por qué todos estos oscuros pensamientos sobre Mí? Todo lo que tengo es tuyo y para siempre 7 . Ten, pues, buen ánimo y ahórrame este innecesario Cáliz. La Palabra deVida te fue dada gratuitamente para que tú, a tu vez, 1 Este ¡no, no, no, no!, lo dijo muy deprisa, como si fuera una sola palabra. 2 La Cabeza de la Iglesia. 3 Yo entendí esto como queriendo decir: corazón del Cora- zón. 4 Nuestro Señor se refiere a Sus Instrumentos de Reden- ción. 5 Jesús se refiere a mis labores domésticas. 6 Jesús se refiere a mis negligencias y mis fallos. 7 Nuestro Señor dijo estas palabras muy despacio, con una Voz tristepor ser todavía incomprendido por la criatura a la que, en Su divina benevolencia, Él ha dado tanto. ΙΧθΥΣ Cuaderno 93

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