La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 928 Cuaderno 93 das y no deja rastro que indique por dónde ha pasado, o como un pájaro que vuela por el aire sin dejar prueba alguna de su vuelo ni señal de su paso. Vendré a ellos, a desposarlos y revestirlos de Cristo. Ttransfiguraré sus almas en un Edén, porque llevarán a Dios consigo como su Lámpara. Ésta será la señal que les daré por Mi invencible Santidad. Permaneceré en ellos, cuidándolos. YYo Mismo seré Quien los ornaré de vestiduras nupciales, coronándolos con Mi Deidad, una corona real de esplendor, la diadema de belleza, de Manos de la Trinidad. Nadie es digno de tales favores, pero por Mi inefable Amor, dije: “La noche tiene que ceder ahora al día, el vicio, a la virtud”. Obraré en su alma para que templanza, prudencia, justicia y for- taleza sean su riqueza. ¡Ah Vassula! Cultivaré a tu generación y les haré comprender que la inmortalidad se encuentra en ser parientes Nuestros, el Dios Trino y Uno. ¿Qué hay más valioso que esta Obra de Misericordia que Yo, Dios, voy a realizar en ellos? Entonces, habiendo insu- fladoVida en esas almas, enviaré a la Sabidu- ría desde Mi trono de gloria para que se con- vierta en su Prodigio. Luego, todo lo que había quedado reduci- do a cenizas por la esterilidad de esta tierra, a lo largo de todos estos años, haré que, quien- quiera que esté dispuesto, reviva y florezca por Mi divina benevolencia. Fecundada por Mis cálidos rayos de Luz, te digo, generación, que serás divinizada y deificada en Nuestra Deidad Trinitaria. Hoy, Vassula Mía, cada uno ve hasta don- de es capaz de ver, pero después de Mi paso entre todos vosotros, no estaréis limitados a ver del modo que veis ahora, sino que, de la maneramás inefable ymás divina, veréis con Mi Luz, penetrando aun las cosas ocultas de Dios, puesto que estaréis viendo las cosas bajo Mi resplandor 1 . Vuestro cuerpo entero brillará con una Luz radiante.Yo seré la Lám- para de vuestro cuerpo 2 , que lo llenará de los esplendores de Nuestro Reino, que son: sa- biduría, dulzura, amor, compasión, alegría, paz, paciencia, veracidad, bondad y amabili- dad. Desde el principio os hicimos a imagen de Nuestra PropiaNaturaleza. Nosotros dijimos: “Hagamos a la humanidad a Nuestra Propia Imagen, sí, a semejanza de Nosotros Mis- mos”. Pero fue la envidia del demonio la que os condujo a todos a la muerte. Ahora, la tierra gime de dolor, castigándo- se a sí misma, suspirando y llorando, cansa- da de no existir, llorosa y sofocada por la fal- ta de aire 3 , enmoheciéndose en su interior y pudriéndose en sus entrañas. Sí, habéis de- jado de existir ... Ven, VassulaMía, esto basta por ahora. ¡Sé uno Conmigo! (Aquí interrumpió el Espíritu Santo Su di- vino dictado a mí, y me dio a entender que continuaría SuMensaje más tarde. Ver men- saje del 7 de junio de 1998). 24 de abril de 1998 “Cuando se vulneran los derechos de un hombre, en desafío al Altísimo, cuando se priva a un hombre de justicia, ¿No lo ve el Señor? 4 Vassula, ¡la adversidad ejercida sobre ti Me alegra! 5 ¡Y yo, que precisamente ayer, festividad de San Jorge, le estuve rogando que interce- diera por mí y me librara de mis adversa- rios! 1 El Espíritu Santo nos predice la “era del Espíritu”. 2 Mt 6,22-23. 3 Entendí esto como la ausencia del Espíritu Santo que no puede alentar sobre nosotros debido a los impedimentos que Le ponen en la tierra para actuar libremente en noso- tros. Ciertamente, podemos decir que el Espíritu Santo está siendo sofocado por esta generación más allá de lo que se puede imaginar. 4 Lm 3,35-36. 5 Jesús estaba muy contento. Estaba realmente lleno de gozo. Me sorprendió, de algún modo.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=