La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 922 Cuaderno 92 ¡Ah! Y consúmete enMi Divinidad. No per- mitas que ninguna sombra cruce tu espíritu. Ahora, tu Señor se inclina graciosamente hacia ti para revestirte con los ornamentos de SuAmor. Yo aumentaré en ti, así que no cedas a tu debilidad, entristeciéndome al dudar de Mi Bondad. Abraza de todo cora- zón el precioso rocío de la gracia divina que sostiene tu espíritu en Mi Noble Luz. Estás invitada por la PrimaveraMisma. Señor mío, muchos grandes reyes renunciarían a su Reino entero a cambio de recibir una gota de estas gracias, que tan afectuosamente me ofreces por Tu inmenso y Tu divino Amor. Me tomaría la libertad de continuar diciendo: “¡Sí!, ¡sí! en un momento de locura de Tu Amor, me has ofrecido favores en abundancia, dispensándolos sin medida, ¿y sobre quién? Sobre una mera desgraciada…” ¡Pero tú eresMi elegida!Vi en tu humana fra- gilidad, incluso entonces 1 , un atisbo de lo que había bajo la corteza del pecado.Vi, bajo esas capas de oscuridad, un amor infantil, y Mi Corazón, al verlo, se conmovió hasta las lá- grimas. Esto solo, cautivó Mi Misericordia. Sometida al pecado, pero, con todo, un hilito de amor fluía de vez en cuando de ti. Enton- ces dije: “Me pondré a destruir todo lo que no soy Yo y haré revivir, inflamándolo, lo poquito que en ella queda de Mí” y, con el desbordamiento de Mi gracia divina, actué según Mi Voluntad. Ven ahora, sé como una antorcha llamean- te en esta oscuridad de tu era.Acércate a Mí con frecuencia, para que puedas saborear Mi dulzura, experimentando delicias en esta inti- midad, pero reverénciame al mismo tiempo. (Este mensaje se me dio con varias interrup- ciones. Luego, en fecha muy posterior, el mensaje continuó hasta bien entrado el mes de marzo, ya que no había concluido. Esto fue debido a los muchos viajes realizados para misiones). Marzo de 1998 (Continuación del Mensaje precedente.) VassulaMía,Yo, junto conMi Hijo Jesucris- to y con el Espíritu Santo, he estado descen- diendo en Persona desde Nuestro Trono ce- lestial deGloria a la tierra, visitándote de esta forma para imprimir en ti Nuestro Tema de Amor. Te hemos encomendado el deber de pasar Nuestra divina Palabra a muchas naciones, y así has hecho lo que se te pidió hacer. Has dejado casa y familia, comodidad y país por causa de Nuestro Nombre, queridísimaMía. Por ello, déjame recordarte el premio a la re- nuncia: sólo por esto, serás recompensada cien veces más y heredarás Mi Reino, que es vida eterna. Hija, a quien Yo confié este in- menso tesoro, no escuches las discusiones antagónicas sostenidas en Mi Nombre. Sé como una paloma que surca el aire, por enci- ma de todo el griterío y el desgarro, por tanto no te distraigas ni te perturbes por cosas ex- ternas.Vuelve tu mirada haciaMí, recordan- do que Yo soy tuyo y que tú eres Mía. No te disgustes cuando estés recibiendo menos gloriosos favores 2 que en los tres primeros años, porque todo lo que se te hace es para Mi glorificación. Para preservar tu humildad, he realizado este acto de Sabi- duría, quizás incomprensible para ti, pero Mi acto te dio al momento la libertad de venir a Mí y trabajar libremente para Mí. Mi acto te puso en una posición en la que puedes ve- 1 Dios se refiere al período anterior a mi conversión, es decir, antes de que me dirigiera Su divina Llamada. 2 Respuestas directas a mis propias preguntas y a aquellos que preguntaron a nuestro Señor, a través de mí.También, perfumes constantes y visiones de Su Presencia.
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