La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 917 que pueda acercarse lo suficiente a describir tanta Soberanía y Esplendor como la de mi Señor. ¡Ah, Vassula, Mi consuelo! ¡Estaba decidi- do a llevarte a compartirMi Reino! EsteAmor que tengo, esta Sed que tengo por las almas, arde en Mi Corazón. Fue amor lo que Me condujo a la Cruz, sin pensar en su ignomi- nia. Es MiAmor el que Me conduce de nue- vo a ti, generación, llamando a una de las cria- turas más inadecuadas entre vosotros, a aquella que carecía del conocimiento no sólo de las Escrituras, sino también del conoci- miento de MiVoluntad: en ese momento, un escándalo a ojos de Mis santos y Mis ánge- les. El hecho de llamar de lamuerte a un alma tanmiserable y elevarla hastaMi Divino Co- razón, educándola en Mis atrios celestiales, es una señal que no debéis ignorar, es una señal para el resto de vosotros, a fin de que aumentéis vuestra confianza y aprendáis que Yo llamo a cada alma a que abandone sumal- vada conducta de hoy, y se vuelva a Mí de todo corazón, para que ella también pueda participar deMi Gloria. Ven, amadísimaMía.Yo Jesús, te amo. ΙΧθΥΣ Cuaderno 92
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