La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 911 tigo y eres como un libro abierto para Mí, para escribir en ti Mi NuevoHimno deAmor. Estate siempre disponible paraMí, y bien dis- puesta, y de esta manera te salvarás tú y sal- varás a los que te escuchen. Te formé para hacerteMi alumna. ¡Señor! Cuando pienso en ello, Tú me has formado de un modo asombroso. ¡Me has formado en el silencio, por medio de Tu Espíritu Santo, infundiendo en mí esas divinas revelaciones que vienen de Tu Sagrado Corazón! ¡No ha sido como cuando formaste, de viva voz, a Tus discípulos! ¡Sí! Yo quise que te volvieras a Mí de todo corazón para que Yo pudiese atraer tu cora- zón haciaMiAmor yMi Fortaleza. Quise pre- parar tu alma para que llevaras Mi Mensaje Divino.Ah, Vassula, todo lo que te digo aho- ra, lo volverás a oír cuando Me aparezca a ti abiertamente, cuando llegue el momento. AhoraMiAlma se alegramirandoMi jardín 1 yYo disfruto respirando en ti. Cada paso que Me permitas dar enMi jardín, será hecho con delicadeza y será consolador para ti. Cuando Tu Divina Mirada se volvió hacia la tierra para arrebatar mi corazón, ¿cómo es posible que no huyeras, sólo con mirarme, sino que, por el contrario, Te diera tanta alegría mi indignidad, atrayéndote hacia mí? SeMe conoce por llamar a los más humildes deMi creación. Entonces, temiré y te amé... 2 Te dije al principio que, siMe dejabas formar- te, te conduciría con ligaduras de amor por Mi gracia, imprimiendo en tu almaMi Divina Imagen, y con este Sello Divino que es la improntade laSantísimaTrinidad, serías atraí- da a la plenitud de Nuestra Divinidad, per- feccionando así tu íntima unión con Noso- tros en Nuestro DivinoAmor. Queridísima, Me propongo seguir aún susurrando a tu oído Mis revelaciones se- cretas, y mientras esté derramando abun- dantemente Mis dones y Mis favores sobre ti, por Mi beneplácito, continuaré recordán- dote que el haber introducido tu corazón tan inseparablemente en el Mío fue para que, debido a este gesto cortés por Mi parte, nuestra unión fuera completa y que tu espí- ritu, mediante Mi gracia, se hiciera uno Con- migo 3 . Te di una oración 4 con la que te consagra- bas, cuerpo y alma, a Mi Sagrado Corazón, de modo que tus pensamientos fueran Mis pensamientos, tus actos Mis actos, entre- gándome voluntariamente tu voluntad de modo que MiVoluntad se hiciera en ti. Te recuerdo, que al recostar tu cabeza so- bre Mi Corazón, en esos momentos de gozo interior,Yo sería el movimiento de tu corazón, la elocuencia y el encanto de tu palabra. Yo sería la luz de tus ojos para que dieras bue- nos consejos a los que los necesitaran. Cada uno de tus movimientos, cada gesto vendría deMí. Escucharías todosMis suspiros, com- prendiendo 5 su significado de modo que ac- tuaras de acuerdo con Mi Divina Voluntad. Por gracia, inhalarás Mi dulzura como lo hi- ciste cuando tu cabeza descansaba sobre Mi Corazón, probando Sus dulces sabores 6 . ¿Recuerdas cómo te instruyó Mi Padre? 7 Te dijo que, si Le permitías estrechar los la- zos de unión con Él, tu alma estaría entonces tan unida a Él, y tu espíritu tan englobado en el Mío, que todo lo que hicieras sería confor- me a Mi Pensamiento. Tus obras estarían enraizadas en Nuestra Bondad, y tu compor- tamiento en Nuestro Espíritu. Luego Mi Pa- dre te dio un ejemplo de cómo funcionan los 1 Mi alma. 2 Las palabras de Su Boca fueron como la miel. Es Él, mi Amigo, cuya dulce conversación me ligó a Su Corazón. 3 1Co 6,17. 4 Consagración del 26 de enero de 1992. 5 Oí al mismo tiempo la palabra ‘descifrando’. 6 Mi visión en la Iglesia. 7 Mensaje del 16 de marzo de 1987. Cuaderno 91
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