La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 908 Cuaderno 91 rugen y hierven de congoja cuando oyen Mi angustia al ver Mi Propia simiente muriendo junto a este mundo que se desintegra en el pecado y la iniquidad. ¿Deberíamos enton- ces amordazar Nuestra Boca? Nosotros so- mos la Fuente de Vida y desde esta Fuente, Nuestro Corazón aviva los vuestros con Nuestro Noble Tema: Nosotros dirigiremos Nuestro Himno de Amor a esta generación moribunda, y quienquiera que escuche, es bendecido. Quienquiera que escuche este Himno crecerá alto y fuerte también, como un árbol, porque su raíz estará creciendo enMis Mandamientos y Mis decretos. No hace mucho Yo planté un brote 1 . Hoy se ha convertido en un árbol cuya copa ha lle- gado al cielo, disfrutando de tanto en tanto de las esencias y la fragante brisa del cielo.Aho- ra se le conoce en todas las naciones, ya que se le ve desde los confines de la tierra y en cualquier dirección. Su verde follaje esmedi- cinal y como un bálsamo curativo para los enfermos, y a la vez una fragancia apaci- guadora para los pobres y los miserables. Le he estado lanzando besos para incrementar sus frutos y perfeccionarlo. En su belleza, su fruto abundante estámarcado con el Sello de Mi Espíritu Santo. Todas las naciones, sin importar la raza ni de dónde vienen, pueden llegar a él y saciarse de él. Su producto es suficiente para todos. Este árbol puede pro- curar sombra y alivio aún a los indignos. Yo soy su Guardián. Muchas veces he vis- to hombres arrastrándose y deslizándose por la noche, con fuego en la mano para incen- diar Mi árbol y destruirlo. Pero comoYo ha- bía previsto todo esto, para protegerlo, ha- bía congregado legiones de Mis Ángeles mucho antes de que ocurriera, para que lo empaparan de rocío celestial. Como has visto, he barrido a Mis enemi- gos.Así que no digas, amadísimaMía: “¿No quebrarámi raíz el águila, no arrebatarámi fru- to de modo que todas las hojas nuevas se marchiten a la vez, en cuanto broten?” ¡No! 2 No, árbol Mío, te digo que tú continuarás cre- ciendo y continuarás dando fruto con el Se- llo y la fragancia de Mi Espíritu Santo. Yo acrecentaré tu follaje y tu fruto para que sea suficiente para todos y para cada nueva ge- neración por llegar... Señor, mi corazón vive para Ti y mi espíritu Te canta alabanzas a lo largo de todo el día. Eres Tú quien ha guardado mi alma oculta en Tu Corazón, y eres Tú quien me protege. Aunque exista un abismo ontológico entre Tú y yo, yo estoy dentro de Ti, en Tu Majestad, y Tú, sin perder Tu trascendencia, estás dentro de mí. Vassula, muchos árboles serán talados y a algunos los arrancaré de cuajo y quemaré sus raíces.Aquel Día se sacudirán los cimientos de la tierra al sonido deMiVoz, yMi Casa se llenará conMi grito: “¡Basta! ¡Basta, ya!” ¡Muéstranos tu bondad y bendícenos, y haz que Tu Rostro nos sonría! Porque entonces la tierra reconocerá tus caminos, y todas las naciones sabrán de Tu poder salvador 3 . Flor de Mi Corazón, tales palabras son la delicia de tu Esposo. ¡Ven ahora y escucha los latidos de Mi Corazón! (Aunque este mensaje esté fechado el 25 de Septiembre de 1997, finalizó el 25 de octu- bre de 1997. Me fue dado de a ratos, cuan- do me llamaban.) 1 Comprendí queYahveh hablaba de mí y de este mensaje. 2 El modo en que Él dijo “¡no!”, hizo que se me saltaran las lágrimas. 3 Sal 67,1-2.
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