La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 905 cuerpo y pensamiento perecederos, Me acu- san de que Mis Palabras son excesivas y sentimentales. De éstos es de quienes digo: “Me son extraños y no Me conocen...” Ah, Mi delicada alma, tú has probado Mi dulzura enMi Divinidad yYo he procurado a tu alma el sabor deMi Magnificencia. Y aho- ra, mírate a ti misma, mira la inmensidad de tu sed de Mí. Yo te he enseñado, esposa Mía, como Esposo recién casado, la manera de tener intimidad y estar a gusto Conmigo, porque nada es oscuro en Mi compañía. Y muchísimos han aprendido de ti, y Yo he obtenido grandes triunfos de la gracia que te he dado. Cuando tu corazón está ligado al Mío, no hay oscuridad, sino deleite y gozo todos los días de tu vida. Yahveh, Tú que saliste del Cielo como un esposo saliendo de su pabellón, me has mostrado Tu Rostro, para que disfrutara de Tu dulzura 1 . Que el chismorreo de los malvados escuche y aprenda de los salmos de David que su hostilidad contra la dulzura de Tu Lenguaje no tiene fundamento. Que aprendan leyendo Tus salmos que Tú eres el Salmo de Tus salmos, y que Tus Palabras, Amante de la humanidad, son más dulces que la miel, más que la miel que destila del panal 2 . Por eso, al simple recuerdo de la visión que me diste por Tu inmensa bondad, mi alma se derrite, y una vez más se derrumba hasta el suelo. ¿Qué añadiré a esto? ¿Qué se puede añadir a tan sublime visión? Por Tu generosidad has dignado revelarte a alguien tan indigna como yo. Ése fue un don gratuito de Tu inmenso amor. Tú no necesitabas pedir permiso a nadie. Querías mostrarte, mostrar Tu santidad, Tu encanto, Tu esplendor, Tu perfecta belleza y Tu dulzura. Inmensa es Tu Grandeza y yo nunca olvidaré esta dulce visión, que ha quedado impresa en mi memoria. Yo Me deleito en las almas que se dejan ele- var porMí...Ah,Vassula, quisiera atraer cada alma junto a Mi Corazón e injertarla en Mí, del mismo modo que te he traído a ti junto a Mi Corazón. Por esa razón, hijita Mía, estoy trazando tan benignamente una senda para que todos puedan seguirla. Una senda de rectitud que conduce a Mí. Por eso Yo, como un joven esposo enamorado, estoy enamorado de Mi creación: la Obra de Mis Manos. Y voy a mostrar a toda criatura, sea amiga o enemiga, la llama deMi Corazón. Hoy día, muchos de vosotros escudriñáis Mi Amor y Mi dulzura, modelándome con- forme a las pasiones de vuestra carne.Yo os digo: los que Me conocen, contemplan las cosas santas santamente. Éstos serán un día declarados santos. Pero, en cuanto a aque- llos que no Me conocen y que no contem- plan santamente las cosas santas, serán juz- gados como lo merecen. Mi Corazón palpita con llamadas de amor, para amar, y nuevamente digo: seáis amigos o enemigos, todos vosotros estáis invitados a compartir las delicias de Mi Corazón, y cuando lo hagáis, os daréis cuenta de cómo Me habéis menospreciado toda vuestra vida, cómo habéis menospreciadoMi Magnificen- cia por culpa de vuestra debilísima naturale- za y vuestras inclinaciones mundanas, y por haber creído que vuestros placeres y delei- tes externos, deseados por vuestra carne, eran nobles e importantes. Estos deleites y placeres de vuestra carne no pueden nunca medirse con Mi Divinidad y Mi Dulzura. 1 Sal 27,4. 2 Sal 19,10. Cuaderno 91
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