La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 900 Cuaderno 90 de gracia e incomparable belleza, Yahveh emergió delicadamente de detrás de las nubes, con un movimiento tan lleno de gracia que sentí ensancharse mi corazón. Su Majestad me recordaba a un esposo saliendo de un pabellón. Su Presencia irradiaba tal elegancia que aunque tratara de describirla durante toda mi vida, jamás lo lograría. Su presencia irradiaba a la vez amor y tanta dulzura y ternura que mi alma se derrumbó totalmente. Su hermosa Cabeza se inclinaba ligeramente a la derecha, como esas estatuas del Sagrado Corazón. Eres hermoso, Dios mío, aunque yo sólo pueda divisarte a través de un velo, veo Tu cabello de bucles oscuros que Te llega hasta los hombros, y Tu hermoso Rostro, cuya palidez de marfil es fascinante a los ojos. La actitud de Yahveh parecía la de un tímido, pero no nos equivoquemos, no era timidez sino una actitud de gracia y majestad. Oh Yahveh, Tú que transciendes grandeza y plenitud, Tú que eres la Divinidad, asumiste una forma, de una manera inconcebible, para mostrarte a este indigno ser. Realmente, ¿cómo puede el lenguaje expresar en palabras “las cosas que ningún ojo ha visto ni ningún oído ha escuchado, cosas que sobrepasan la mente del hombre”?. Oh, ven a alentar sobre mi jardín 1 , y difunde Tu dulzura en mi corazón. Porque, ¿quién soy yo para poder contemplar Tu figura? ¿Cómo es posible que Tú, con tal gloria y tal esplendor, te sientas atraído por nuestra miseria? Tú me has deslumbrado y estoy aturdida por Tu Señorial Belleza. ¿Cómo debe ser contemplarte a Ti todo el día, en el cielo, con nuestros propios ojos? ¿Cómo y dónde encontraré suficientes palabras para describir Tu Gracia y Tu Belleza? Las palabras me sobrepasan, especialmente para describir ese ligero movimiento que hiciste para salir de detrás de las nubes. ¿Debo inventar nuevas palabras de alabanza para alabar Tu inefable Belleza? Las palabras humanas de alabanza no son nada, y nunca serán suficientes para expresar lo que quiero expresar. Con Tu Pura Belleza, me mantienes cautiva. Con Tu encanto, me dejas aturdida y extasiada, y como la primavera, haces florecer mi corazón. Con una sola de Tus miradas, mi alma se siente desposada con mi Creador. Mi Creador que me liberó con una sola de Sus miradas, y me dejó suelta y en libertad para proclamar Su cántico de boda. Tú me custodias y, mientras voy de camino, extiendes zafiros en mi senda, y, como la a niña de Tus Ojos, guardas mi alma. Atravieso el fuego, y, cuando salgo de él, estoy ilesa. Y cuando torrentes de insultos llueven sobre mí, como cieno del maligno, 1 Significa: “Envíame Tu Espíritu Santo”.
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