La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 890 Cuaderno 89 estoy, en pie antes del amanecer, para pedir tu auxilio. Salve Regina, ven en nuestra ayu- da, miserere… ven en nuestra ayuda. ¡Oh Dios! Guardián de las almas, ven en nuestra ayuda. “Madre de Dios, Esposa del Espíritu San- to, que mi grito llegue a Tu Presencia y con- mueva Tu CorazónMaternal. Oh, Purísima, sentada junto al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Trono Celestial de Dios, adopta mi causa y tráenos paz universal... Apiádate de nosotros... Apiádate de Tus hijos... Abro mi boca, palpitando de esperanza, mientras Tú desdoblas TuManto y lo extiendes sobre los que sufren, sobre los miserables, sobre los pobres y los desolados. Para protegernos, Tú nos das raudales de Luz y de Esperanza, ymi aflicción disminuye. Como un niño pequeño junto a su madre, me tranquilizo. Como un niño pequeño junto a su madre, me refugio y pongomi esperanza en Ti, Trono Celestial de la Santísima Trinidad. “Mediadora de todas las gracias, sálvanos de los tempestuosos aluviones de pecado. Multiplica Tus gracias y vuelve los corazo- nes de los padres hacia sus hijos y los cora- zones de los hijos hacia sus padres. Oh Ma- dre delAmor Divino, pido a tu Corazón Real, siempre lleno de gracia y bondad, que me recuerde ante el Padre. No me atribuiré nin- gún mérito, puesto que fuiste Tú, mi Vale- dora, quien, con tu amante ternura, salvó mi vida ese día 1 para que pastoreara las ovejas a mí confiadas.Virtuoso CorazónVirginal de María, apiádate de Tus hijos y abre la Puerta de Tu Corazón a los exiliados, derramando Tu Luz sobre todos nosotros. “Madre de los discípulos, Madre del Triunfo, Madre de la inigualable Redención, Madre de los profetas y carismas, Madre de laVid Verdadera, que mis súplicas alcancen Tu CorazónMaternal. PorTuAmor, escucha mi grito... “Dios mío, Guardián de las almas, pongo mi esperanza en Ti... ¡OhDios, cómo amo Tu Ley!” Amén. Rompe, pues, ahora Tu silencio, Señor, presta oídos a sus oraciones y escucha lo que él dice. Envíanos desde lo alto ese Agua Viva para limpiarnos y purificarnos. La aurora vendrá tras esta noche sin fin, Vassula, amiga Mía, y brillará la Gloria de Nuestra Santidad Trina y Una.. (Habla Nuestra Santa Madre:) YYo, tu Santa Madre, te saludo,Vassula. Sí, Nuestros Corazones se levantarán como la aurora para iluminar la tierra en su actual pe- numbra. Nuestros Corazones 2 , con Su triunfo, brillarán sobre la humanidad, más ra- diantes en Su resplandor que todas las cons- telaciones juntas, más resplandecientes que mil soles, y la gente que ha estado hasta aho- ra caminando durante años en la oscuridad verásalirde loscielosunagran luz. Sobreaque- llos que han vivido en tierra de sombras, bri- llará una luz. Muchos de vosotros, hijitos, estáis espe- rando señales y prodigios externos. Muchos de vosotros miráis hacia arriba indagando en los cielos, y, sin embargo, Mi Hijo, Jesús, os ha advertido que no busquéis signos exter- nos, sino que busquéis lo que es real y divi- no dentro de vosotros. Muchos de vosotros leéis y releéis esta re- velación profética con los ojos, pero nunca veis, porque cuando leéis, leéis con el único interés de encontrar señales extraordinarias o indicaciones sobre prodigios y portentos, en lugar de llamar al Espíritu Santo para que os dote de un espíritu de discernimiento y percepción para penetrar más bien en el Mis- terio de Cristo y en el Misterio de Su Resu- rrección, y permitir a vuestra alma progresar espiritualmente para alcanzar la tierra prome- tida... Si continuáis fijando mente y corazón en ese empeño, pobres hijos Míos, el día que os encontréis cara a cara con vuestro Creador, estaréis en pie ante Su Trono con las manos 1 El atentado contra el Papa. 2 El Corazón de Jesús y María.

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