La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 89 ¡Señor! Están dañando a Mi Iglesia. Señor, ¿tan terrible es? Sí, el mal les ha cegado. Falta el amor entre ellos, no son sinceros, han distorsionado Mi Palabra, hanmutilado inclusoMi Cuerpo. Mi cáliz de Justicia está lleno, ¡no lo dejéis rebo- sar! Quiero que dejen de asfixiar Mi Cuerpo. Yo, Jesús, soy Amor. Quiero que dejen de lanzarse flechas envenenadas los unos a los otros. La armonía entre ellos reparará parte del daño. La sinceridad desenmascarará el mal. ¿Para qué tantas ceremonias, cuando de verdad no tienen nada que ofrecerme? Ten- go necesidad de pureza, amor, fidelidad, hu- mildad, santidad. Buscad en Mí todo lo que Yo deseo y Yo os lo daré. Buscad Mis intereses y no los vuestros. GlorificadmeaMí, honradmeaMí. Las palabras no bastan; los actos de amor y de colaboración reanimaránMi Cuerpo. ¡Her- manos! ¡Amaos los unos a los otros! ¡Oh, bienamados, cuánto tengo que restaurar! Ven, hija Mía, descansa en Mí. La paz esté contigo. 2 de junio de 1987 Ven a Mi encuentro más tarde y te daré con- sejos preliminares. Vassula, dibuja tres ba- rras; une estas barras, doblando sus cabe- zas. Para uniros, todos debéis doblegaros.Todos debéis estar dispuestos a doblegaros, ha- ciéndoos más flexibles. (Comprendí. Me dio una visión clara y sen- cilla de tres barras de hierro. Eran rectas, paralelas y próximas entre sí. Él dijo: “¿Cómo pueden encontrarse sus cabezas 1 si no se doblan las tres?” . Más tarde, durante la mañana, salí de casa. Cuanto más pensa- ba en esa visión, tanto mayor se me hacía la montaña. Al comprender la misión que Je- sús me estaba confiando, me faltaba la res- piración.) ¿Jesús? Yo soy. Ánimo. ¡Arriba, alumna! ¡Levanta! ¡Levanta mi Cruz, bienamada! ¡Ariba ahora! No te aflijas, juntos…juntos… Vassula Mía, juntos nos esforzaremos. Apóyate en Mí cuando estés cansada y dé- jame apoyarme en ti cuando esté cansado. Ven a Mi encuentro, déjame realizar Mis deseos. Sé como cera blanda y deja que Mi Mano grabe en ti Mis palabras. Estate dis- ponible. ¡No tengas miedo!Yo te amo, biena- mada. ¡Oh, vamos! ElAmor no te hará daño. (Me asusta este trabajo.) Ven, oremos: “Oh Padre, quédate conmigo hasta el final. Soy débil; dame Tu Fuerza para glorificarte. Amén.” Amadísima, ven, abandona tus miedos y es- cúchame.Atiende a tuDios.Quiero unir aMi Iglesia. Vassula, te he preparado para queMe reci- bas. Bienamada, ¡ánimo! Necesito Tu valor, yo no tengo ninguno. Yo te daré valor y reforzaré tu amor por Mí, todo paraMi Gloria. Vassula, ¿quieres escribir Mis palabras? Absorbe de Mí, no busques tu comodidad, sé pobre. Sé comoYo, cuando vivía encarna- do en la tierra. ¡Sé natural para que los dos sintamos el contraste y la pomposidad de 1 Más tarde comprendí que las ‘cabezas’ significaban la jerarquía, los dirigentes. Cuaderno 12
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