La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 883 Míos y para hacerte saborearMi dulceAmor... ¿Por qué esa sombra en tus ojos, amor Mío? ¡Qué dirá de todo esto Mi propio pueblo ortodoxo! 1 Aquí estás Tú, derramando óleo sobre mí, por detrás y por delante de las paredes de Tu Sagrado Corazón, exhalan- do Tu perfume sobre mí, mientras me abra- zas con Tu Brazo derecho. ¡Ellos no están acostumbrados a este lenguaje! Se acostumbrarán a él en cuanto su alma lle- gue al cielo... ¿Quieres queMis Mensajes se extiendan rápidamente? Sí, Señor. Me gustaría que no se impidiera a nadie oír Tu Mensaje. Quiero lo que Tú quieres: Quiero que todo el mundo preste oídos a Tus melodías para que todos pue- dan decir: “Soy como un hijo o una hija para el Altísimo, cuyo amor por mí supera el de mi madre” 2 . Así pues, ven y sé como una hija sensata, y toma descanso y rellena tu alma de las Fuen- tes de Mi Sagrado Corazón. ¿No has oído antes cómo cuido Yo de los Míos? Quiero adiestrarte espiritualmente en Mi Cuerpo, y hacerte fuertepara amar sinceramenteyapren- der dominio de ti misma. Yo soy como una madre que alimenta y cuida a sus propios hijos.Ahoramismo necesitas alimento, palo- ma Mía, para cobrar fuerzas y crecer en Mi Amor... Te he hecho responsable de comunicar Mi Himno de Amor a todas las naciones y aún tienes un largo camino que recorrer. Pero antes de que te vayas de nuevo, hermana Mía, debes permanecer cierto tiempo con tu Hermanomayor para adiestrar tumente en la Suya 3 . Ahora te invito a entrar en la cámara nup- cial de Mi Corazón.Aunque estés inquieta o preocupada, amadísimaMía, enMi Corazón encontrarás tu paz, puesYo te recordaré que nada podrá interponerse jamás entre tú y Mi Amor. Te revelaré Mi belleza a fin de que tu alma sucumba a Mis encantos. Luego, en tu ardor por poseerme, te ofrecerás a Mí, pero para entonces Yo ya habré sellado tu frente conMi beso matrimonial. Muéstrame tus manos... Después, mira las Mías... Ven a hacer tu peregrinación en Mis Manos. Mis Manos han hecho muchas obras buenas que no están registradas en El Libro 4 . Nunca se ha sabido que un Rey haya servido a sus subordinados como Yo, que soy el Rey de reyes, os he servido. “Mi esta- do era divino, pero no Me aferré a Mi igual- dad con Dios, sino que Me vacié de Mí Mis- mo para asumir la condición de esclavo” 5 .Yo conoceré a los Míos de esta manera, cuando se vacíen de sí mismos y siganMi divinaVo- luntad. Dame tus manos, Vassula Mía, para que inscriba en ellas Mis Instrucciones y la Obra de tu salvación. Yo las he ungido para que ellas, a su vez, unjan a los enfermos y a los abatidos. Las he bendecido para que Me ofrezcan buenas obras incansablemente, y las he besado una y otra vez para darles fuer- za para seguir arrebatando almas al Maligno y trayéndolas a Mí. Mis propias Manos han formado y modelado las tuyas, para que Me ofrezcan incienso y sacrificio.Aprenderás en esta peregrinación de Mis Manos cómo he servidoYo fielmente y he realizado obras que nadie realizó jamás. Entonces Mi bienamada descansará de nuevo junto a Mis Manantiales 6 . Allí, mien- tras tu cabeza se apoya enMi Corazón Real, tu mano derecha agarrada a la Mía,Yo te es- taré coronando con Mi Amor y Mi Ternura, 1 Aquí me eché las manos a la cabeza. 2 Si 4,10. 3 Supe que Jesús quería ahora que yo descansara en un re- tiro en Su Cuerpo, para recuperar mis fuerzas, física y espi- ritualmente. 4 Jesús se refería a la Biblia. Como dijo Su discípulo bien amado: “Hay muchas otras cosas que hizo Jesús. Si todas se escribieran, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener todos los libros que se tendrían que escribir” (Jn 21,25). 5 Flp 2,6-7. 6 Jesús quiere decir que, después de salir otra vez en mi- sión, al regreso del viaje me apoyaré de nuevo en Su Co- razón para descansar, para restablecer mis fuerzas. Cuaderno 88
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