La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 881 hija, conMi gesto Señorial y conMi magni- ficencia, para derribar a los orgullosos de co- razón. Y puesto que he establecidoMi trono en ti, hija, tú no serás despedazada por esa tempestad. Tu Amado te llevará sobre Sus Alas a recorrer los cielos, mientras derramo sobre ti, como gotas de lluvia, palabras de Sa- biduría, desde Mi Corazón 1 . Yahora tuGuardián y tu deleite te pide que te apoyes en Su Corazón... Ah, amadísima Mía, ¿qué te hace huir de Mi invitación?Yo soy tu Hacedor y tengo derecho a invitarte 2 a descansar en Mí después de tus trabajos, ¿no? Tu boca ha proclamado incesantemen- te laVerdad en todasMis asambleas, y de tus labios han brotado alabanza y honra paraMí, tu Dios. Tus ojos nunca se han apartado de Mi Presencia sino que han observado Mis modos. ¡Bendita seas por hacer tan feliz a tu Hacedor! Luego, al sonido deMi Nombre, tus oídos se abrieron y cada palabra salida deMi Boca se oyó en ti como una melodía, como miles de cantores salmodiando sus himnos.Así se oyóMi Palabra en tu corazón cuando abriste tus oídos para recibirMis más dulces salmos. Prestándome oídos, sólo un poco, recibiste palabras de Sabiduría para queYo, el Señor, pudiera ser recordado por todos vosotros por Mi Misericordia. Nadie ha podido decir: “Él nos ha dejado en las fauces del Enemi- go...” Ah... entonces te pedí que fueras genero- sa y Me ofrecieras tu corazón como prenda de tu amor. Rápida en ser generosa, ama- dísima Mía, tú Me lo diste, colocándolo de- prisa en Mis Divinas Manos, para que Yo, a Mi vez, lo llenara de amor, firmeza y constan- cia. Desde entonces juré guardar tu corazón para Mí solo, y defenderlo como a las niñas de Mis Ojos. YmientrasMisOjos contemplaban ese frá- gil corazón, dije: “Desde esta fragilidad se oirá Mi Palabra decir a todas las naciones: “Dios está cerca de vosotros, liberará a to- dos los que Le llamen, y dará agua a todos los que tengan sed. Se apiadará de los po- bres y los débiles, y salvará las vidas de mu- chos antes de que llegue Su gran Día”. Debido a tu generoso ofrecimiento, prome- tí hacer de tu corazón un sacrificio exultante. “Yo, suHacedor y Esposo 3 , le cantaréMi cer- canía a fin de que ese corazón busque sólo Mi Santo Rostro, y, al introducirlo enMi Sa- grado Corazón, repudiará todo lo que no sea Yo, pero tendrá sed y deseará todo lo que soy Yo”. Tu corazón estará entonces ansioso de servirme aMí, tu Dios, centrando únicamen- te en Mi Real Corazón todos los afectos que habías tenido en otra parte. Sí, todas tus dis- posiciones, tus indisposiciones, tus deleites, tus penas, tus alegrías, tus angustias, tus pasatiempos, tus lágrimas, todo, sí todo, será ofrecido aMi Corazón, como se ofrece al ser amado un ramo de rosas. Esto es lo que Yo anhelo de cada uno de vosotros, desde lo más profundo de Mi Corazón. Habiendo, pues, dirigido tu corazón hacia el Mío, sabía que en esta intimidad encontra- ría Mi consuelo y Mi deleite. Para alegrar tu alma, no te ocultaré ninguno de Mis secre- tos. Mis Manos, en las que has colocado tu corazón, son sensibles y compasivas, ama- dísima Mía, por tanto no tengas miedo... 4 Tiende tus manos hacia el Santuario… 5 Te he dado un par de manos, que he besa- do y ungido con una bendición para que Me arranquen las espinas que rodean Mi Cora- zón. Las he bendecido para que no se can- sen de escribir y se mantengan unidas a las Mías por toda la eternidad. Las he ungido 1 Vi a nuestro Señor y Rey, mientras cruzábamos los cie- los, sentado a mi lado. Se inclinaba hacia mí y me cubría la cabeza con un magnífico velo de encaje blanco, que relu- cía en su blancura como si llevara diamantes. Él cerró el velo sobre mí de modo que sólo se viera mi cara. Com- prendí que el velo simbolizaba Sus Palabras de Sabiduría, que estaba derramando sobremí, cubriéndome enteramente. 2 Jesús se refería a Su invitación a realizar un retiro o una peregrinación en Su Cuerpo (mensaje del 26 de enero de 1997). En realidad yo no había respondido a esa invita- ción. 3 Alusión a Is 54,5. 4 Entonces, mirando mis manos y tomándolas en las Su- yas, me dijo lo siguiente. 5 Al decir Santuario, supe que Se refería a Sí Mismo. Me tomó ambas manos y mientras las sujetaba, dijo lo si- guiente. Cuaderno 88
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=