La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 880 Cuaderno 88 Aquel que te mueve en íntima unión con Nuestra Unidad.” Ah, fruto-de-Mi-Corazón, esto es loqueYo te mostraría mientras estuviera descansando en tus brazos, como un niño satisfecho. Pro- méteme,VassulaMía, amadaMía, dejar que tu Esposo descanse tranquilo en tu corazón 1 . Aprende de tuAmado: Yo soy suave y hu- milde de Corazón, y enMí, tu alma encontra- rá siempre su descanso. Déjame encontrar lo mismo en ti, déjame hallar suavidad y humil- dad. ”¡Yo no quiero despertar a mi Amor, ni desvelarlo hasta que le plazca despertarse!” 2 . Por lo tanto, enséñame a ser como Tú quieres que sea, para que yo pueda ser de Tu agrado. Mi dulzura, sentida en tu corazón, será el re- cuerdo de Mi Santa Presencia, descansando en tu corazón. Pero recuerda también que sólo necesitas decir: “Me estoy resbalando” yMi Amor inmediatamente te sostendrá, colmán- dote conmiles de consuelos, amadísimaMía. Yo te bendigo, dándote Mi beso deAmor. Yo, Jesucristo, estoy siempre contigo. ¿No- sotros? IC. 28 de enero de 1997 Oh Señor, dame Tu Fuerza para proclamar Tu Palabra con fervor. Tantos están esperando ansiosamente oír Tu Palabra Amorosa y escuchar en silencio y con sed. Que Tus Palabras caigan sobre ellos, una a una, para refrescarles. Mira cómo están en Tus asambleas, boquiabiertos, como para captar las últimas lluvias del año. En atención a Tu gran Amor, que Tu lluvia caiga en tierras donde nadie vive, y haz, de una tierra estéril, jardines. Da de beber a las solitarias tierras baldías, haciendo que brote la hierba donde todo estaba seco. Ven con Tu ademán Señorial a exasperar a los orgullosos de corazón. Ven a derribar de su trono, con Tu Cetro Real, a los altivos, y exalta a los humildes, a los mansos. Luego, lánzame a la tempestad, pues mi confianza en Ti es total, y mi esperanza de seguridad también. No temo ningún daño, junto a mí está Tu Señorial Presencia, cantándome baladas acerca de Tus Triunfos. Y mientras Te ríes y Tu risa suena como arroyos saltarines, me levantas sobre Tus Alas para recorrer los cielos y estar a solas Contigo, para que me susurres los secretos de la Sabiduría. Mi Guardián y mi Deleite, Tú das más alegría a mi corazón que la que otros jamás conocieron, a pesar de todos los tesoros y reinos del mundo. ¡Gozo de mi corazón, muéstranos a todos la luz de Tu Santo Rostro! Hija, te doy Mis bendiciones y Mi paz. Yo haré cosas maravillosas, porque sacaré agua de las fuentes de Mi Corazón. Y vues- tros rostros febriles serán refrescados. Yo seré vuestra sombra en el calor de esta tem- pestad en la que estáis inmersos.Yo vendré, 1 Comprendí que si yo no tenía paz en mi corazón, eso perturbaría el silencio que a mi Salvador le gustaría encon- trar. 2 Ct 2,7.

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