La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 88 ¡Ámame, respóndeme! Te amo, Te amo, Señor. No Me sustituyas nunca. Considérame en primer lugar.Mira primero haciaMí y perma- nece para siempre orientada hacia Mí. Sé como un espejo, un reflejo de Mí. No bus- ques nunca a nadie más que a Mí, no bus- ques jamás los viejos hábitos de tu vida pa- sada. Yo soy Santo y Señor. Yo y tú somos uno ahora, y tengo la intención de guardarte sólo para Mí y durante toda la eternidad. Humíllate, aprende deMí, deséame sólo aMí, respira por Mí, no te vuelvas ya ni a derecha ni a izquierda, continúa caminando en línea recta. Bienamada, permíteme queMe sirva de ti. Agárrate a Mí, embelésame con tu senci- llez de palabras; la sencillez Me enamora. Dime palabras tuyas, déjame escucharlas de nuevo. Dime: “Te amo Jesús; Tú eres mi ale- gría, mi respiración, mi descanso, mi vista, mi sonrisa”. Hija, si tuvieras tiempo para pensar y me- ditar, Me complacerías aún más. Apartir de ahoraMe buscarás en el silencio, Me amarás en absoluto silencio, orarás en silencio, en- trarás en Mi Mundo Espiritual en silencio 1 . Recompénsame ahora. Te amo. Hónrame, dándote a Mí. No Me disgustes. Sé Mía, bienamada, ¡habla! ¿Cómo hacerlo en silencio, Señor? En silencio, mirándome. Quiero que perma- nezcas silenciosa, sin interferencias de nin- guna clase. Búscame en el silencio. ¿Sin ninguna interferencia? Ninguna en absoluto. Desea el silencio. Jesús, ¿cómo me sería posible encontrar ese silencio en una familia? ¡Es casi imposible! Yo te lo proporcionaré. ¡Me das pena, Vassula!Mi resto,Mi mirra,Mi amor, ¡qué no haréYo por ti!Mi Corazón se llena de compa- sión por tu aflicción y tus caídas. Yo, el Se- ñor, te ayudaré. No te sientas jamás abando- nada o no amada. ¿Sabes cómo Me sentíYo aquella vez que tú te creíste no amada? ¿Dónde? EnMi Iglesia 2 . No, Señor. Me sentí de nuevo crucificado, golpeado, flagelado, escupido y clavado otra vez. Vassula, ¡cómo te amo!Ayúdame a reanimar a Mi Iglesia.Ayúdame, permitiendo que Me sirva de ti. ¡Ánimo, hija, ánimo! Jesús, no sabía que todo eso Te iba a herir. Me refiero a mi sentimiento de no ser ama- da. No, tampoco sabías que jamás rechazo a na- die que viene aMí.Yo soy elAmor y elAmor es para todos, por muy malvados que seáis. 1 de junio de 1987 Vassula, Mis dos manos tienen heridas, Mis pies tienen heridas, Mi costado está abierto, completamente abierto, mostrandoMi Cora- zón. Me están volviendo a crucificar. 1 La oración incesante. 2 Me habían dicho que Jesús a veces rechaza a ciertas per- sonas y que puede incluso cerrarles la puerta. En una dis- cusión que tuve con un sacerdote, en el seminario, me dio a leer un pasaje de la Biblia sobre la mujer cananea que fue rechazada por Él. Pero no me dejó leer hasta el final, donde se ve que no acabó rechazándola; únicamente la puso a prueba para que demostrara su fe. Pero yo no sabía eso. Como había ido a la iglesia y recibido la Sagrada Comu- nión, me pareció, por nuestra discusión, que había tomado algo que no estaba permitido, infringiendo todas las leyes de la Iglesia Católica y cometiendo un acto perverso. Cuan- do el domingo siguiente volví a la iglesia, me quedé cerca de la puerta, medio afuera, sintiéndome indeseada. Y como creía que había hecho algo malo y que Dios estaría muy enfadado conmigo, no me adelanté con los demás para re- cibir la Comunión, temiendo que, si lo hacía, empeoraría las cosas . Cuaderno 12
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