La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 876 Cuaderno 87 Mi Sagrado Corazón. Tú no vales nada ante Mi gloria y ante Mis santos 1. No obstante, cuando estás en Mi seno, estás escondida en Mí, estás enAquel que justifica a los pe- cadores 2 y, entonces, tu alma, pequeña y en- deble criatura, se considera justificada gra- cias a Mí. Esta ha sido una de tus caídas, pero por grave que haya sido tu pecado 3 , la gracia será ahora aún mayor, porque has reconocido 4 lo que has hecho y has venido a Mí, a pedirme perdón. Ahora estás viva otra vez, no por tu propio poder, sino por Mi Poder. Ven siempre a Mí antes de tomar cual- quier decisión, para consultarme. Yo te daré siempre buen consejo y responderé siempre a tus necesidades. Cumple el mandato que te he dado y no Me aflijas. Recuerda a to- dos lo que la belleza de Mi Espíritu aporta a la humanidad. Ella 5 les trae la paz, el amor, la dulzura, la delicadeza, la paciencia, la veraci- dad, la generosidad, el dominio de sí mismo y la misericordia, que los conducirán a la vida eterna. No te canses nunca de trabajar para Mí, hijitaMía,.Y, aunque tus cruces seanmuchas, no te quejes. Si eres, con diferencia, la men- sajera Mía más atormentada de vuestros tiempos, es porque vienes deMí y la Palabra que se te está dando es verídica. Mi Palabra está evidenciando que los caminos de esta generación son malos y están ligados al inframundo. PeroYo permaneceré contigo y Mi Espíritu Santo será tu Guardián y tu Lám- para, tuAlegría y tu Fuerza. Él te mantendrá alegre, puesto que estás escondida en No- sotros, que somos Tres veces Santos. Ven a Mí con entera confianza y recuerda: tus pruebas sonMi Gloria…IC “Yahveh es tierno y compasivo, lento a la ira y lleno de amor. Su indignación no dura para siempre, Su resentimiento existe sólo por poco tiempo. Nunca nos trata, nunca nos castiga según nuestra culpa y nuestros pecados merecen 6 ” 1 Me alegré de oír estas palabras, pensando en los que las iban a leer, especialmente los que no dejan de colocarme en un pedestal, diciendo: “¡Vassula, Vassula!”, en vez de: “¡Señor, Señor, Gloria a Dios!” 2 Que los perdona. 3 El pecado de desobediencia. 4 Mientras escribía esto, el Señor me pidió que añadiera: “No por ti misma, sino por Mi gracia...” 5 La belleza del Espíritu Santo. 6 Sal 103,8-10.
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