La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 875 YoMismo prepararé lo que necesites para este viaje, y Nosotros, los Dos Corazones 1 , caminaremos junto a ti, exasperando durante nuestro periplo a las hordas de poderes ma- lignos, cuando pasemos a su lado, convir- tiéndonos en una auténtica amenaza para ellos al avanzar. Devastaremos su ciudad de males y las fuerzas malignas tendrán que en- cararse Conmigo, vuestro Dios, en toda Mi Divinidad 2 . Hoy se enfurecen como bestias salvajes, porque saben que Nuestro Triun- fo 3 llegará pronto. Pon tu confianza en Mí y sé como un libro sonoro. Tengo más que decir, pero, por hoy, ya es suficiente para ti.Te amo, alma querida, y te bendigo. IC. 24 de diciembre de 1996 (Tenía un largo viaje en perspectiva, pero el Padre O’Carroll decidió dejar de viajar conmigo. Yo me preguntaba si tendría que viajar sola...) ¿Señor? Yo Soy. No debes ir sola 4 . Para este viaje, te envia- ré un hermano. Él será tu compañero en esas reuniones. Sé lo ansioso que está por ayu- darte en estos tiempos difíciles. Por eso te lo estoy enviando. No permitas que tu corazón se turbe por culpa de los que te persiguen, ni por aque- llos 5 que buscan encargos ilusorios. Están satisfaciendo sus propias necesidades, no las Mías... Se dejan arrastrar por cualquier viento que se cruza en su camino. Estos son los que ahondan Mis Heridas. Por eso, ama- dísima Mía, te envío este hermano, precisa- mente para este viaje. Que lo que vosotros hagáis por Mi Sagra- do Corazón, traiga a muchos de regreso a Nosotros, para compartir NuestraGloria Eter- na. Yo, Jesús, te bendigo. IC. 29 de diciembre de 1996 ¿Señor mío? Yo Soy. Estoy delante de ti. No tengas mie- do, hijitaMía 6 . ¿No has oído que la obedien- cia a Dios está antes que la obediencia a los hombres? ¡Qué has hecho, hijita Mía! 7 (Cuando oí esta última frase, sentí la sor- presa de Dios, pero, al mismo tiempo, sentí que estaba escandalizado y que Su repro- che era como el de una madre que sorpren- de a su hijo haciendo algo mal. No había ninguna aspereza, pero sí desilusión y tris- teza a la vez. Al pronunciar estas palabras me hizo comprender que ya las había pro- nunciado antes. Y, antes de completar la fra- se, me dio una luz de percepción de cuándo y a quién le había dicho estas palabras. Después de concluir el mensaje, abrí Géne- sis 4, 10 y leí palabra por palabra la misma exclamación, cuando sorprendió a Caín, vagando por campo abierto, después de matar a su hermano Abel. Sólo con eso me di cuenta de la gravedad de mi pecado...) Tú Me perteneces y, aunque seas una nuli- dad, MiAmor te sostendrá siempre.Aunque seas miserable, Mi Misericordia te llevará siempre a tu herencia. Sí, ella te conducirá a 1 El Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María. 2 Porque es, precisamente, lo que tienen en el punto de mira esas fuerzas del mal: La Divinidad de Cristo. Quieren negar la Divinidad de Cristo y Su Gloriosa Resurrección. 3 El triunfo de los Dos Corazones. 4 Esto sonó como una orden. 5 El Señor me dio a entender de quienes hablaba. 6 Su Presencia no sólo era gloriosa y majestuosa, sino que tenía también todo el esplendor de Su Divinidad, lo que me hizo tambalearme. 7 Aunque en el mensaje anterior Dios me había dicho cla- ramente que no debía viajar sola en ese largo periplo, me dejé influenciar por el P. O’Carroll que me dijo que sí podía hacerlo, y por otra persona que me dijo que el viaje sería menos costoso si me encontrara con (…) en Indonesia, en vez de que viajara conmigo desde Suiza. Por eso había consentido en viajar sola... Cuaderno 87

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=