La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 871 Sí, para que todos vosotros obtengáis la libertad, esa libertad que sólo se encuentra enMi Espíritu, he venido a ti, no por tus mé- ritos, porque no tenías ninguno. No sólo te he elegido a causa de tu miseria y tu nulidad, como dices a la gente, sino también por tu insignificancia y tu total ignorancia de todo lo referenteaMi SagradoCorazón. ¡Sí! 1 Ytam- bién deMi la Iglesia. Empapada de pecado y no de virtud, retrato de tu sociedad y lejos de Mis Propios rasgos, ¡eras espantosa, inclu- so a los ojos de Mis Ángeles! Sin embargo, he venido a ti, enclenque criaturita, paramos- trar al mundo el Poder de Mi Sagrado Cora- zón y Mi Infinita Misericordia. He venido a tu ignorancia y te he cargado con una tarea muy por encima de tus posibilidades, y te he dado a conocer Mi Sagrado Corazón, y se- guiré dándolo a conocer en este mundo frío y empapado en sangre por sus crímenes. Yo dejaré que esta Fuente 2 de Mi Sagrado Corazón invada ese mundo frío, dando vida por donde pase, y Mi Promesa se cumplirá, porque Mi Espíritu Santo, el Dador deVida, gobernará esta sociedad malvada y la con- vertirá en un pueblo recto. Entonces, la san- tidad y la justicia serán su consorte. Vassula, en el pasado di a Mi bienamado discípulo Juan una fugaz visión de losTeso- ros deMi Corazón, que le condujo, enmedio de los terrores de ese momento, hasta Mi Cruz. Más tarde, él invitó a Gertrudis a reve- renciar Mi Sagrado Corazón, mostrándole el valor de losTesoros ocultos en Mi Corazón. Sus ojos lloraron de alegría cuando vio esos divinos Tesoros. He estado deseando reve- laros a vosotros, en vuestros días y vuestra época, las Riquezas de un misterio guardado secreto durante edades interminables. Así pues, honra Mi Sagrado Corazón y sé ino- cente, sé la sal de la tierra y la luz, para que brilles en el mundo como una estrella radian- te, porque le 3 estarás ofreciendo la Palabra de Vida. ¡Cae de rodillas ahora y alábame! ¿Ves cuán poderosos son Mis prodigios? ¿Ves cuán grandes son Mis maravillas? Que Mi yugo sea ligero para ti y no una carga, y no tendrás ni rastro de fatiga... Prosigue la sen- da que he trazado para ti y di aMi pueblo que nadie puede sobrevivir sólo con su intelec- to, y que Yo no Me revelo jamás a los que pretenden tener conocimiento únicamente de cosas terrenales, porque ése no es el verda- dero conocimiento que viene de Dios.El ver- dadero conocimiento es conocernos a No- sotros, en Nuestra Santidad Trinitaria y vivir en una unión íntima con Nosotros.Yo no ten- go favoritos, por tanto, que la devoción a Mi Sagrado Corazón sea conocida por todo el mundo 4 . Sé uno en Nosotros. Nosotros te amamos, querida hija. Recibe Nuestras bendiciones. (Más tarde:) ¡Sí! Esto 5 te ha sido dado en el undécimo ani- versario de Mi Mensaje salvador. Continua- ré llenando tu boca y alimentándote de Mi Palabra. Tú seguirás obteniendo de Mi Co- razón abundantes gracias santificantes para cumplir tu misión. Y como dije a Mis otros Apóstoles de Mi Sagrado Corazón, también te digo a ti: “Ama a este Corazón, que es tan poco amado, reaviva la devoción de Mi Sa- gradoCorazón y diles 6 que todos los que prac- tiquen esta devoción obtendrán gracias santificantes, no sólo para ellos mismos, sino también para toda su casa”. Y tú, amadísimaMía, sé uno Conmigo. IC. 1 Yo pensé, también de la Iglesia... 2 Jesús habla de Su Espíritu Santo. 3 Al mundo. 4 Jesús se refiere no sólo los católicos sino también todos los demás. 5 El Mensaje anterior. 6 A la gente. ΙΧθΥΣ Cuaderno 87

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=