La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 870 Cuaderno 87 engañados, y os garantizaré todo el tiempo que la santidad será premiada al final. ¡Mi Sagrado Corazón es tan claro y puro! Es la Luz del mundo. Mi Sagrado Corazón es divino e irresistible, porque contiene todas las riquezas de vuestra salvación.Aquel que reciba este Corazón desinteresadamente, Nos reconocerá como tres veces Santo, con re- verencia, fidelidad y honor y, por Mi divini- dad, le conduciré a la vida eterna. Mi SagradoCorazón late de amor por la hu- manidad, porque está enamorado del hom- bre. Si te acercas a Mí como un niño, pondré Mi Sagrado Corazón en la palma de tumano, y cuando veas Mis Tesoros, revelando Mis misterios yMis secretos con sabias palabras, te embargará tu santo temor por Mí porque te darás cuenta de que Yo soy Dios, Trino pero Uno en la unidad de esencia, más pre- ciado para ti que toda la riqueza del mundo, e incluso que tu vida. Ah, Vassula... La misericordia se halla en Mí, sin embargo, muchos deMis hijos aban- donan y desprecian este Corazón misericor- dioso. Aunque estés exiliada en esta tierra, creación, abre tus ojos para contemplar Mi Sagrado Corazón, abre tus ojos y tu corazón a las maravillas grabadas enMi Corazón.Yo no te ocultaré Mis inestimables Tesoros. Aunque estés en el exilio, abriré la puerta de Mi Corazón y cuando tus ojos contemplen, enmedio de tumiseria, lamajestad deMi Co- razón, tu alma se verá dominada por un ince- sante anhelo de Mis leyes, y Mis decretos serán tu deleite y tu consejeros. Entonces, voluntariamente, Me pedirás convertirte en víctima de laVíctima, en cruci- fijo del Crucificado, y proclamarás al mundo Mis decretos, sin temor a la deshonra, recor- dando Quién te había encontrado, a ti, una exiliada en el exilio. Entonces,Me dirás, mos- trándome Mi Sagrado Corazón: “Maestro, ahí es donde me quedaré para siempre, ése es el hogar que he elegido”. La fidelidad es la esencia de Mi Palabra, y seMe conoce por ser fiel y veraz. No hay en- gaño enMi Corazón. Mi Sagrado Corazónes vuestro cielo, lleno de justas decisiones. Di- choso el hombre que descubre la constancia deMi Sagrado Corazón, que está por encima del valor de las perlas. Nada de lo que podáis codiciar Le iguala. HijosMíos, hijasMías, no hay nada igual a Mi Sagrado Corazón, por- queYo soy elAlfa y la Omega.Ylos caminos deMi Sagrado Corazón son caminos delicio- sos, que conducen a la intimidad tan desea- da por Nosotros 1 . ¿Aqué podéis compararMi SagradoCora- zón? ¿A una Fuente que hace fértiles los jar- dines? Sí, por tanto, si un hombre está sedien- to, ¡que venga a Mí! Que venga ese hombre y beba. Mi Corazón es un pozo de agua viva. Venir a sumergiros en esos torrentes 2 que flu- yen de Mi Sagrado Corazón. Mi Sagrado Corazón es vuestro fiador y el Árbol deVida para aquellos que Lo posean. No permitáis que vuestros pies os lleven a la muerte. Aprended queMi tierno SagradoCorazón es glorioso y majestuoso, seguro, fiel y veraz. Está enmarcado en constancia, y transciende los cielos.Vassula, Él levanta a los pobre del polvo 3 y los saca de sumiseria, para darles un lugar en Sus profundidades, en las profundi- dades de la Infinita Misericordia. Que Mi Sagrado Corazón sea la Raíz que os sosten- ga. Y vosotros, vosotros habéis sido injerta- dos enMí para compartirMi rica savia que os proporciona vida, vida eterna.Así pues, per- maneced injertados en Mí para ser parte de Mí, y vuestra vida será preservada. Vassula, he venido de nuevo para reavivar la devoción a Mi Sagrado Corazón. Dicho- sos todos los que sigan esta devoción. El mundo estámuerto al amor, porque se ha dis- tanciado de Nosotros 4 . Y al abandonar la Fuente de la Sabiduría, ha muerto en su se- quía. Por esto he venido a vosotros, con Mi Corazón en la Mano, para que sintáis los la- tidos deMi Corazón. No os sorprendáis, ¿no habéis leído que brotará una Fuente de la Casa deYahveh? 5 Y, esta agua viva 6 manará a torrentes de Mi Corazón... 1 La Trinidad. 2 Jesús hablaba de Su Espíritu. 3 Jesús estaba aludiendo a mí: al modo como me resucitó y me dio un lugar en Su Corazón. 4 La Trinidad. 5 Jl 4,18. 6 El Espíritu Santo.
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