La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 87 de Mí, te lo he dadoYo. Todo lo que es bue- no es Mío. (Estoy algo desilusionada: no puedo com- placerle.) Entonces, ¿yo no tengo nada buenomío que darte? No. Yo te he dado todo lo bueno que tienes. ¿Quizá un cuadro bonito que pueda ofre- certe? 1 ¿Tus pinturas, Vassula? ¿No te he concedi- doYo el don del arte? ¿No viene también eso de Mí? ¿Qué puedo ofrecerte, entonces? Amor. Adórame, adórame.Ofréceme tu vo- luntad, abandonándote a Mí. Eso es lo más hermoso que puedes ofrecerme. Tú sabes, Señor, que Te amo y también que me he abandonado a Ti. ¡Me encanta oírtelo decir, pequeña! (Más tarde:) (De repente sentí Su Cruz sobre mí. Pensé que jamás sería capaz de aguantarla.) ¡Levántala! ¡Levanta Mi Cruz! ¡Haz un es- fuerzo conmigo! Juntos... Juntos... Te amo. ¡Levanta Mi Cruz!Ahora tengo que descan- sar en ti. (Más tarde, antes de reunirme con el grupo carismático católico.) ¿Quieres alimentar aMis corderos?TomaMi Mano; Yo te guiaré, protegiéndote. (Esa noche volví a sentir el olor a incienso.) No dudes nunca de Mi Presencia. (En el grupo carismático conocí el caso de un joven que se niega a aceptar a Dios. Pedí a Jesús que le abriera los ojos y que alejara de él los espíritus malignos que le rodean.) Lléname de alegría e invócame para todo lo que quieras. Vassula, recuérdale que soy su Hermano. Soy su Hermano que le ama, que cuida de él; recuérdale Mi existencia. Yo le amo con locura; he muerto por él. ¿Quieres hacer esto por Mí, pequeña? Cree en Mi Amor Redentor. 31 de mayo de 1987 (Domingo) Vassula, ven a recibirme 2 . Yo estaré allí. Alégrame, ¡ven a verme! Dime que eresMía, ¡déjame oírlo! Soy Tuya, Jesús, y Te amo. ¡Hace años que esperaba oír esas palabras, Vassula! Ámame ahora que eres Mía. Enséñame a amarte como Tú deseas. Confía enMí, lo haré. (Más tarde:) (Todavía me admira cómo se mueve mi mano...) ¿Lo sabes, Jesús? Lo sé, pero ¿no soy Omnipotente? Vassula, conserva la paz, ten calma, manténte serena, comoYo. (Fui interrumpida dos veces por mi hijo, entrando, dando portazos... ¡Me sentí con- trariada! Demasiado ruido.) 1 Los cuadros que pinto yo. 2 Llamada a la Sagrada Comunión. Cuaderno 12

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=