La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 869 Mi deseo fue revivirte y oírte...Acaríciame con tu amor.Tu sed deMí es un bálsamo que aliviaMi Corazónherido...Ven, permíteme de- rramar a través de ti un espíritu de bondad y oración para queYo recuerde al mundo Mis maravillas y el poder deMi Misericordia por Mi entrañable bondad. Mi Corazón está inflamado de amor por toda la humanidad y cuanto más avancen leyéndome, más gracias santificantes derra- maré sobre ellos, para introducirlos más pro- fundamente en las llamas deMi Corazón.Yo soy infinitamente rico en gracia y quiero in- troducirlos en este 1 Corazón, este Corazón que se deleita estando con los hijos y las hi- jas de los hombres. EnMi SagradoCorazón se hallan las rique- zas y el honor, la abundancia y la lealtad du- raderas. Mis tesoros os harán caminar por la senda de la virtud. Dichosos los ojos que advierten lo que ven en Mi Corazón, y lo obtienen. Su poseedor obtendrá la vida y se ganará el favor de Mi Padre, y Nosotros es- taremos a su lado, deleitándole día tras día, derramando bendición tras bendición sobre él y sobre toda su casa. Mi Sagrado Corazón es como una fragancia apaciguadora. Es co- mo el sol brillando en vuestra oscuridad. Mi Sagrado Corazón es más dulce que la miel e invito a todas las bocas a saborear Mi dulzu- ra. Mi Sagrado Corazón es como un macizo de rosas selectas. Mi Sagrado Corazón está lleno de benignidad. Sí, es como un manan- tial de vida. Volved vuestros ojos a Mi Sagrado Cora- zón y Su resplandor llenará vuestra oscura noche con la luz del pleno día.TomadMi Sa- grado Corazón y abrazadlo, y su proximidad os pondrá una corona de gracia santificada sobre la cabeza, que llevará vuestros pasos por la senda de la lealtad, hasta aceptar in- cluso el derramar vuestra sangre por Mi ho- nor. La santidad Invencible de Mi Sagrado Corazón puede ser vuestro escudo cuando el mal sea glorificado por el mal. Mi Sagrado Corazón es como un árbol car- gado de fruto, con un rico follaje bajo cuyas ramas podéis encontrar abrigo. El fuego de Mi Corazón es el poder para daros luz en vuestra alma. Ni las más refulgentes estrellas podrían jamás iluminar la espantosa noche de vuestra alma como el fuego que sale de Mi Corazón. Ciertamente, el fuego deMi Sagra- do Corazón es mil veces más resplandecien- te que el sol. Es como poner más demil veces todas las constelaciones del universo juntas. Conmigo están el amor divino, lamisericor- dia divina, el fruto divino, la luz divina, la dulzura divina, los manantiales divinos, la ri- queza divina, enriqueciendo a los que se acercan a Mí, llenando sus tesorerías de Mi pureza.Ansioso por salvar aMi pueblo de la muerte, dije: “Vendré a ellos conMi Corazón en laMano y abriréMi Corazón como un di- que y los inundaré de Mis Tesoros divinos. Vendré sobre ellos como un inmenso océa- no, para fortalecerlos.” ¿Con qué podéis comparar Mi Corazón, este Corazón que puso los Cimientos de Mi Santuario? ¿Con un manojo de incienso en verano? ¿Con la melodía de un arpa? ¿Con una joya de diamante cristalino? Nada pue- de compararse a la invencible santidad deMi Sagrado Corazón, pues dentro de Mi Cora- zón hay gracias santificadas, porque es úni- co en Su esplendor, múltiple en Sus gracias y virtudes, sutil, suave y compasivo, incluso con el más miserable de vosotros. Mi Corazón está activo porque Yo soy la Palabra, y la Palabra de Dios es algo vivo y activo. Mi Corazón es invulnerable en Su Gloria. Es benevolente y lleno de misericor- dia cuando estáis necesitados de ayuda. Puesto que Mi Corazón es el trono de la gra- cia, tened confianza enMi benevolencia.Yo Me compadezco de vuestra ignorancia. No perdáis el ánimo, sabed que tenéis un lugar permanente en Mi Sagrado Corazón. Yo soy la Palabra deDios y deMi Boca sale una espada incisiva. Yo estoy aquí, y Mi Corazón se encargará de todo lo que no está bien y lo enderezaré con Mi espada. Mi Sa- grado Corazón no es complicado,Yo no soy un Dios complicado, porque soy como una lámpara que brilla por dentro y por fuera, y totalmente claro. Por lo tanto, nunca seréis 1 Jesús señaló Su Corazón. Cuaderno 87

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