La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 863 ción? 1 Pero por mucho que maquines hacer daño a Mi Iglesia y urdas tu plan, no puedes ni podrás triunfar. Yo seré al final el triunfa- dor. Ya he desenmascarado a las naciones parte de tu plan, y el día que aparezca el Re- belde “ese día en que tú 2 aparezcas, Yo des- enmascararé ante las naciones todo tu plan de destrucción.Yo revelaré al mundo entero las intenciones de tu corazón...” Ahora ve y recuerda a Mis hijos que Yo soy su Roca, y que nunca les fallaré. Les he avisado solemnemente antes, y seguiré avi- sándoles con persistencia. Permaneced siempre fieles aMí y a la Tra- dición de la Iglesia, permaneced fieles a la Ins- titución deMi Eucaristía, reconociéndome en Mi Cuerpo. Permaneced fieles a las enseñan- zas de este Papa, que son sólidas porque están fundadas en la Verdad. Yo soy la Ver- dad. Hijitos Míos, no os extraviéis lejos de la Verdad, permaneced en laVerdad. Permane- ciendo en laVerdad permaneceréis en Mí. Tus Ojos, mi Señor, están vueltos hacia los reinos pecaminosos del mundo, para barrer a cada uno de ellos de la superficie de la tierra. Pero ¿habrá perdón para los que han sido tentados? Si se arrepienten, reconociendo su pecado, y juran lealtad ante Mi Trono, recordaré el juramento que hicieronConmigo cuando fue- ron ordenados, y los perdonaré con todo Mi Corazón. Vamos, no olvides rogar por esas almas... Ven. En medio de tus persecuciones, Mi Padre en el Cielo te bendice para que te man- tengas firme. En medio de tus pruebas, Yo estoy a tu lado para sostenerte. En tiempos de peligro 3 , Mi Espíritu Santo es tu Guía y tu Protector. Así pues, proclama Mi Mensaje con fe y con valor.Yo soy un Dios benévolo, que te ama. Y recuerda: ¡el consuelo se en- cuentra enMí! IC. 1 de noviembre de 1996 Salvador mío, doy gracias a Tu Santo Nombre por Tu Amor y Tus maravillas. Pero ya ves, a veces mi ánimo decae y en medio de mi miseria, –miseria debida a mi propia culpa– siento que las cosas se levantan como una galerna que irrumpe azotándome, cual olas gigantescas. Y yo grito: “¡Ay! ¿Qué puedo hacer?”. Y hasta que las olas no se calman de nuevo, mi alma no puede saborear la Paz... No temas, esfuérzate por agradarme. NoMe impidas que esté contigo también de este modo, sólo tú yYo... Sé Mi peregrina, la peregrina de Mi Cora- zón, y permanece enMi Corazón para siem- pre. Yo te garantizo que tu alma gozará los deleites deMi Sagrado Corazón. Mis Labios seguirán alimentándote yMi Corazón segui- rá amándote y consolándote. Cada paso que des, lo darás Conmigo, tu Salvador. ¿Eres feliz ahora que estás Conmigo de este modo, hija de Mi Corazón? Señor, hasta hoy mismo, después de todos estos años de estar en conversación Conti- go, ¡aún sigo deslumbrada y sin compren- der Tu elección! Aquí estaba yo, un cadáver sin honor y ¿quién viene a visitarme? ¡El Invencible, el Altísimo! ¿Y ahorame pregun- tas si estoy contenta de estar Contigo? Sí, te lo he preguntado, hija 4 … 1 Sentí el dolor de Jesús y cómo los amaba tiernamente a pesar de su falta. 2 Jesús se dirige al Rebelde. 3 Yo lo entendí como “tiempos de tentaciones”. 4 Aquí me asombró la sencillez de Cristo y el modo de decirlo, como un niño. ΙΧθΥΣ Cuaderno 86

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