La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 86 para que Me veas sin esfuerzo. ¿Sin duda habrás oído hablar de Mi belleza a otros que Me vieron antes que tú? Cree, cree entera- mente, acércate más a tu Padre yYo levanta- ré totalmente tu velo. HijaMía, ¿no te he traí- do hasta Mi Mansión? Sí, Señor. Entonces, confía en Mí. No dejes que los hombres te aparten de Mí. Te he concedido este don, por consiguiente utilízalo para lle- gar aMí. No temas alAmor. Yo soy Omnipo- tente, cree enMi Omnipotencia. HijaMía, he deseado que estuvieras en Mi Mansión, por tanto ¡cuántomás no desearé que permanez- cas en ella! Dios mío, ¡tal vez lleguemos a perdernos el uno al otro por culpa mía! ¿Te has olvidado de nuestros lazos? Yo soy tu Esposo y tú habitas en Mi Casa.Yo te ali- mento, te envuelvo enMi Luz, protejo tu fra- gilidad, te trato como a una niña a causa de tu pobreza. ¡Qué no haréYo por ti! ¿Eres feliz conmigo,Vassula? Sí, Señor. Bendito seas por siempre, porque eres Tú quien me da esta felicidad. Tú eres mi sonrisa. Ámame a pesar de tus dudas. ¿Señor? Vamos, eres frágil peroYo te fortaleceré. Te quiero fuerte paraMiMensaje 1 . ¿Te gustaría que Yo levantara completamente el velo de tus ojos para queMe vierasmás claramente? Me gustaría, si es también Tu deseo. Necesitas dar algunos pasos más hacia Mí, ¡casi has llegado ya! Levantaré el velo de tus ojos, ¡y contemplaras, delante de ti, a tu Sal- vador!Mis cinco Llagas estarán abiertas para que puedas penetrar en ellas. Te dejaré pro- bar Mis penas; suspiro por ese momento. Cólmame de palabras cariñosas.Vassula, estás unida a Mí, y sin embargo, ¿no te has sentidomás libre que nunca? Sonríeme cuan- do sientas Mi Presencia y Me veas. Soy ple- namente consciente de lo que son tu capaci- dad y tu juicio. Sé que tengo conmigo a una nada, una absoluta nada. Vamos, no Me in- terpretes mal. ¿Qué preferiré tener, una nada o más bien una especie de rival? Escogeré por supuesto una nada para transmitir Mis palabras y Mis deseos en la tierra, sin la me- nor negativa. Señor, ¡me has dado tanto, que me siento muy en deuda! ¿Tienes alguna cosa que darme, Vassula? (Vacilo... ¿Qué puedo dar yo?) ¡Seguro que tendrás algo, por muy pequeño que sea! Pero aunque no tengas nada que darme,Yo te amo. Quizás tengo algo para darte... ¿Te has preguntado siYo lo quiero o no? Soy autosuficiente, Me basto a Mí Mismo. ¿Querrías que yo Te diese alguna cosa, de todos modos? Sí, me gustaría. Pero entonces, cualquier cosa que Te dé no tendrá valor a Tus ojos. ¿Por qué? ¡Porque Tú eres Perfecto! Yo lo aceptaré y, aunque sea malo, lo conver- tiré en bueno.Yo soy la Divinidad. ¿Tengo entonces algo bueno que ofrecerte? Lo tienes; pero todo lo que es bueno viene 1 El verdadero apostolado no había comenzado aún. Cuaderno 12
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=