La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 851 ha convertido en unmar.Ahora haré brillar la disciplina, y enviaré su luz por todas partes. Derramaré enseñanzas como profecías, como legado para todas las generaciones futuras. YMi pueblo dirá: ‘¡Mira! ¡Mira cómo avanza nuestro Padre como las nubes! ¡Mira como está derramando Su Espíritu Santo con una Bendición!’ ” 1 Yo quiero sanar vuestra deslealtad, quiero sanar vuestra apostasía y daros a todos un corazón puro, para que no tengáis que evi- tarme por vergüenza. Muchos de vosotros quedaréis espantados, perplejos y estupe- factos, otros albergaréis dudas en vuestro corazón, otros endureceréis vuestro rostro más que una roca ante la Poderosa Presencia deMi Espíritu. Sin embargo, únicamente es- toy cumpliendo la Promesa deMi Hijo... Y cuando la gente te pregunte: “¿Quiénes son esos que vuelan como una nube, como palomas hacia su palomar? 2 , respóndeles, di- ciendo: “Estos son los hijos e hijas que han encontrado la libertad en el Espíritu. Son los que clamaron a su Padre: ‘Padre mío’, y que van a adornar de nuevo Su Santuario y se alimentarán ahora de la Abundancia de Su Espíritu Santo. Son los que el Padre ha ben- decido. ¡Sí! El Espíritu Santo, el Dador de Vida, será su esplendor, y ellos continuarán siendo amamantados con las Riquezas de Su Espíritu Santo...” Esto es lo que dirás a Mi pueblo... Ven. CUADERNO85 17 de julio de 1996 (Oración al Espíritu Santo.) ¡Oh luz! ¡Oh luz inaccesible tres veces Santa! ¡Ven! ¡Desciende ahora y no vengas sólo sobre los que Te invocan porque han oído hablar de Ti, sino también sobre los que nunca Te han conocido! ¡Ven! ¡Oh Lámpara de nuestro cuerpo! Ven a corregir a todos aquellos que nunca Te han comprendido. Ven a todos los que Te temen, ven a desvelar Tus tesoros ocultos, estos tesoros guardados para nuestro tiempo. ¡Ven! Ven a revelar los Santos Rostros del Padre y del Hijo. ¡Ven a revelarte Tú, Espíritu Santo! Ven, Amigo mío, pues Tú eres la luz deslumbrante de nuestro corazón. Ven desde lo alto y revístenos de Tu poder y esplendor. Ven a alojarte dentro de nosotros, y haz de Tu morada un lugar de oración, pues Tú eres la Oración Constante. ¿Ves lo desnudos que estamos ahora sin Ti? Ven a hacer brillar Tu Luz en esta oscuridad. Tú eres La Promesa, Tú eres nuestro Amor, Tú eres nuestra Luz. ¡Sí! ¡Túeres La Promesa! Tú eres Aquel de quien las Escrituras dicen: “Nunca volverá a ser de noche Y no necesitarán luz de lámpara o de sol, porque el Señor Dios brillará sobre ellos” 3 Tú eres la solemne Promesa 1 Leer Nm 6,22-27. También implica recibir gracias espe- ciales y favores místicos durante el descanso en Su Espíri- tu. 2 Is 60,8. 3 Ap 22,5. Cuaderno 85

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