La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 844 Cuaderno 84 15 de abril de 1996 Los necios dicen en su corazón, “¡No hay Dios!” Son falsos, corruptos, viles, no queda ningún hombre bueno. Dios observa desde el cielo a los hijos de los hombres, para ver si hay alguno sensato, alguno que esté buscando a Dios 1 . Yo,Yahveh, te doyMi Paz. Mirodesdeel cielo, yveopillajeenMiCasa. Pero dispersaré a los apóstatas, así que no dejes que tu ánimo decrezca... no olvides nunca quién te crió. SoyYo quien, como una madre tierna que levanta a su hijo a su rega- zo, te saqué de la cuna, te llevé en brazos y te amamanté, para que tu educación se llevara a cabo únicamente enMisAtrios...MiVoluntad fue tu pan de cada día y así es como continua- ré alimentándote. Temes sin razón. ¿Tengo que decir que ya no confías en Mí? Permíte- me recordarte tu incapacidad y tu impotencia para hacer cualquier cosa sin Mí. Admito que, aunque sea un Padre para ti, soy también tu Arquero y te tengo por uno de Mis blancos favoritos, lo justo para man- tener tu espíritu disponible para Mí, y bien dispuesto.Te quiero devota. Por eso seguiré apuntando Mis flechas hacia ti... Escúchame: aunque muchos estén lu- chando contra ti, no tengas miedo. No te vencerán, porque Yo estoy contigo. Vassula, aunque la tempestad levantada por Mi Enemigo 2 , cargada de amenazas, te esté sacudiendo, no temas, Yo estoy contigo. En tus días, los profetas que profetizan falsa- mente, anunciando a voz en grito toda cla- se de falsedades, transitan sin obstáculos. Mientras que Mis Propios profetas, que sa- len de Mi Boca, que declaran abiertamente la Verdad, Mi Ley y hasta qué punto ha apostatado vuestra generación y se encami- na derecha hacia la perdición –a menos que oiga de ella un grito de arrepentimiento–, ellos, Mis profetas, son los que están sien- do mutilados y perseguidos... Hasta ahora he guardado silencio y he ce- rrado Mis Ojos. He retirado muchas veces Mi Mano para que no cayera sobre vosotros, generación, y tantas veces Me he vuelto atrás deMi decisión de enderezaros median- te el fuego…Pero, ¿cómo podría guardar si- lencio a la vista de esta Abominación de la que hablóMi profeta Daniel? Escúchame: en tus días muchos sacerdotes se preparan para la guerra, para ir en contra delVicario 3 de la Iglesia. ¡Ésos mismos que enseñan lo que les place y que le encanta al mundo! Están lle- nos de compromisos. ¡Por agradar al mundo venderían la Sangre deMi Hijo! ¿Cómo pue- do ver lo que veo y guardar silencio? Cuan- do ellos oyen Mi Voz a través de Mis profe- tas, se cruzan de brazos y no lo toman como una alarma o como una señal celestial. En cuanto a los sacerdotes que son válidos y son como Jacob, sometiéndose a la autori- dad de su Madre, Me desposaré con ellos para siempre. Me desposaré con ellos y se- rán llamados hijos delAltísimo. La hora de Satanás ha llegado. Él juró silenciarte desde el día en que te resucité, hija. Lanza todo su furor contra ti, peroYo te digo: si permaneces modesta y sin ambiciones, y si guardas tu voto de fidelidad aMí, aMi Hijo, a Mi Espíritu Santo y a tu Madre del Perpe- tuo Socorro, se encogerá ante ti. Continúa siendo todo lo que él no es. Mis Palabras en tu boca continuarán siendo como el fuego para todos aquellos 4 que, en medio de su apostasía, alcen el Cuerpo y la Sangre de Mi Hijo no sólo sin temor, sino también sin fe. ¡Ellos lo elevan a traición! ¿Cuánto tiempo falta para el regreso de Tu Hijo? 5 Tú no tienes derecho a preguntármelo, Vassula. Aunque, por otro lado, estás aún 1 Sal 53,1-2. 2 Dios se refiere a Satanás. 3 El Papa Juan Pablo II. 4 Dios se refiere a los sacerdotes. 5 Pregunté por desesperación, sin pensarlo.
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