La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 837 ciendo Mi Corazón sino también el del Pa- dre. ¿No he dicho queYo estoy en el Padre y el Padre está enMí? SiYo estoy en el Padre y el Padre está enMí, Mi Corazón también está en el Padre y Su Corazón está en el Mío. De- cir que Nosotros no somos inseparables y Uno, es negar Mi Palabra. No seáis esclavos de vuestro espíritu y no os dejéis vencer por los argumentos del mundo. Decidme, ¿qué corazón de criatura es como el Corazón deMaría? No hay ninguno como el Corazón deMaría. Perfecta desde el princi- pio, Inmaculada desde Su nacimiento 1 y lle- na de Gracia, superando con su gracia las gracias de Mis Ángeles. Por eso Mis Ánge- les, en tropel, se preguntaban unos a otros: “¿Quién es ésa, cubierta con un velo?” “¿Por qué las crestas de las montañas se inclinan profundamente, saludándola, cuan- do Ella pasa por su lado?” “¿Quién es ésa, sin mancha alguna en Su Corazón y tan agradable a Dios?” “¿Habéis visto cómo toda la creación de Dios baja la mirada cuando Ella pasa por de- lante?” “¿Quién es Ella, que es como una fuente que hace fértiles los jardines con Sus gracias, ese pozo de agua viva?” “¿Quién es Ella, con un Corazón tan puro de amor divino, aspirando a Dios día y no- che, noche y día, y en unión perfecta con el Altísimo?” “¿Quién es esaVirgen tan humilde a pesar de Su gran riqueza de virtudes y gracias, que los Ojos del Dios Supremo nunca La aban- donan?”. Muchos de Mis Ángeles se quedaron mu- dos de admiración, les faltaban palabras... Es en ese Corazón, en eseAbismo de gra- cia dondeYo ejercíMi Poder. ElAutor del cie- lo y de la tierra, elAutor de la gracia, encon- tró Su cielo en el cielo, Su gracia en la gracia, para venir en condición de esclavo.Yo vine a la Prodigiosa Humildad 2 para servir y no ser servido.Yo , elRedentor de toda lahumanidad, elMesíasprometido, vinea la imagenperfecta de Mi Sagrado Corazón, para compartir las penas, las alegrías, los sufrimientos, el marti- rio, lasmaravillas, las traiciones, las angustias, la flagelación, el transfixión, y la crucifixión. Nuestros Corazones expiaron juntos. Todos los momentos que Mi Santa Madre pasó en la tierra fueron un perfecto himno de amor, caridad, humildad y pureza. Un tesoro deMis tesoros.Yo vine a ese Santo Corazón, imagen y semejanza deMi SagradoCorazón, para hacerme Dios-Hombre, para seguir Sus pasos 3 y que luego Ella siguiese los Míos 4 . He dicho que Ella yYo lo compartimos todo en el camino hacia la Cruz, Nuestra unión era tan íntimamente perfec- ta que no necesitábamos hablar, pues la úni- ca expresión estaba enNuestro Corazón. Mis palabras y Mis pensamientos no necesita- ban serle transmitidos enMi ausencia. Por el poder supremo de Mi Espíritu Santo, Ella lo sabía todo. Ella lo conocía todo en Su Cora- zón virginal, porque poseía a Dios y Dios la poseía a Ella. Y así, su alimento cotidiano era laVoluntad del Padre Eterno. ¡Oh Creación! ¡MiAlma se siente profun- damente consternada cuando tantos de vo- sotros rechazáis Su Corazón! ¡YMis Ánge- les tiemblan por ese día en queYo declararé a esa gente, culpable! Pero para aquellos que La honraron y La amaron, la Puerta de SuCo- razón estará abierta para que entréis en el Cie- lo.YYo os diré a los que La amáis y La hon- ráis: “¡Venid!Vuestro amor por Ella fue tan grande en la tierra que hoy podéis venir a vuestra habitación e inclinaros anteMiTem- plo Santo 5 ”. Creación, esa Gran Señal 6 en el cielo, la Mujer vestida del Sol que tiene a los demo- nios paralizados de miedo, esa Gran Señal que ilumina los cielos, aterrorizando a las Ti- nieblas 7 , no es otra sino Mi Madre. En con- traste con las tinieblas, he suscitado a esta Santísima Virgen para que fuera para todos 1 Fue concebida Inmaculada. 2 Nuestra Madre Bendita. 3 Cuando Jesús era un niño que seguía a Su Madre. 4 Entendí que María siguió a Jesús en Su Misión. 5 Nuestra Madre Bendita: el Templo de Dios. 6 Ap 12,1. 7 El demonio. Cuaderno 83
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