La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 830 Cuaderno 82 Señor, ¿no he hecho un pacto contigo? Hice un pacto con mis ojos: no ver durante los tres primeros días de mi vida. Hice un pacto con mi Creador y mi Bienamado de permanecer en la oscuridad y no permitir que mis ojos vieran el sol en su gloria y el brillo de la luna rielando sobre mí, para que yo pudiera cumplir mi misión hasta el final, y glorificarte. Vassula Mía, te pregunto de nuevo: “¿Quie- res prolongar tu sufrimiento sobre la tierra, hijitaMía, o quieres despertarte por lamaña- na enMi Luz, enNuestro abrazo, rodeada por miles de voces angélicas, donde la seguridad, la gloria y la DulzuraMisma te rodearían?” Ah, Dios mío. Mi alma está sedienta de Ti. Mi alma Te anhela. Yo podría decirte ahora sencillamente: “¡Ven! Ven a rescatarme para disfrutar de Tu proximidad por siempre”. Mi alma se derrite en mi interior de amor por Ti. Mi espíritu puede sucumbir en Tus Manos en cualquier momento, y yo podría estar, si quisiera, de camino hacia la Casa de mi Dios, entre gritos de alegría y alabanza, y una muchedumbre exultante. ¡Podría estar con el Dios de mi Alegría! Pero quiero ser un objeto de burla entre los muertos y su pestilente tiranía contra mí. No estoy sin Padre: Tú estás conmigo. Las Escrituras dicen: “Si un hombre es inocente, Tú, mi Salvador, le darás la libertad.” Tú me has dado ahora manos libres para escoger. Santísimo, no quiero nada para mí y, además, fuiste Tú quien me dotaste de vida y de alegría, atándome a Ti. Y has sido Tú quien ha velado con tierna atención, sobre cada respiración mía, y así el Cántico que quieres cantar puede continuar cantándose para la libertad de muchas naciones, y Tú puedes seguir tocando Tu arpa, Dios mío, porque,, al final, la Bestia se encogerá ante Ti. Utilízame como un objeto de burla y tenme aún donde la oscuridad y el desorden dominan, y donde la misma luz es como la profundidad de la noche. ¡Pero ellos están abusando de ti! ¡Para Tu mayor Gloria! Que sea así. Que abusen de mí. Hija Mía, que sea entonces como tú deseas. Te bendigo en Nuestra Santidad Trinitaria. Pero dime: ¿Qué debo hacer cuando Mi Pa- dre se ponga de nuevo en pie? Recuérdale nuestro pacto, Señor. Escuchando esto se derrite Mi Corazón... Resto Mío, salvaré a muchos por tu misma desdicha, por tu generosidad, pero recuerda que cada moción tuya que Me honra, pro- viene deMí...Así que evita cualquier tenden- cia a la autoestima…Sé paciente un pocomás de tiempo. ¿Acaso he visto a algún desgra- ciado necesitado de amor sin darleMi Cora- zón? ¿Lo ves? Soy tuAmigo. Nadie puede decir: “El Señor nos impone Sus órdenes…” Y a ti, hija, te digo: “Me ale- gro de que no hayas roto el pacto con Mi Padre. Utilizaré tu generosidad para bendecir a cada hombre sobre la tierra y derramar Mi Misericordia antes del día del desastre. De- rramaré un espíritu de amabilidad y de ora- ción. Te digo queYo, el Señor, te convertiré en una Fortaleza, te haré fuerte con Mi po- der.” ¡Ah... Mi Corazón se alegra en ti! ¡Que nuestros ojos se encuentren y festejen esta alegría! Traeré a muchos de vuelta a Mí, los que se habían descarriado volverán finalmen- te aMí…¡Ven, apóyate en el Dios de tuAle-
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