La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 826 Cuaderno 82 No busquéis la libertad en ningún lugar más que enMi Espíritu. Ycomo en el tiempo de los primeros frutos, 1 os llenaré de una va- riedad de dones de Mi Espíritu Santo. Mu- chos de vosotros cantaréis en lenguas, otros tendréis elocuencia de palabra.Mis dones son numerosos y se os darán generosamente. ¡Venid! Venid a ganaros la amistad de Mi Espíritu Santo para haceros colaboradores de Él, porque Él os iniciará benévolamente en Nuestros misterios, abriendo vuestra mente y vuestros ojos para comprender y percibir lo Imperceptible que, sin embargo, se os ofre- ce gentilmente, sin coste. ¡Oh, venid! No os quedéis ahí, inertes. Venid a heredar lo que es vuestro desde el principio. ¡Venid a here- dar la Luz Inaccesible, que, no obstante, os rodea y podría estar en vosotros! ¡Venid a poseer lo Inasequible, que está, sin embar- go, al alcance de todos! ¡Venid!Yno perma- nezcáis distantes y aterrorizados. Venid a he- redar el misterio deMi Reino. Hoy os estoy ofreciendo laAlegría, la Paz: vuestra Herencia. Os estoy ofreciendo un Tesoro Inestimable, más hermoso de lo que ningún hombre podría concebir y obtener. Si os persigo sin descanso, es por la inmensi- dad del amor que os tengo. De todos los fa- vores con los que os he favorecido, Éste es Mi Corona 2 . Acercaos más a Mí y Yo infundiré en vo- sotros la Inmortalidad, reanimando vuestra alma para que se mueva, aspire y respire en Mi Gloria, a fin de que ya no os pertenezcáis a vosotros mismos sino aAquel que os mue- ve en unión con Nuestra Unicidad. No digáis: “¿Puedo atreverme yo, pecador, a solicitar la Luz Inaccesible, que sólo es ac- cesible a los santos?”. Si verdaderamente creéis que sois pecadores, como decís, y que no merecéis Mis Dones, lo imposible se hará posible 3 . Inmediatamente os prenderé fuego para consumiros y quemar hasta la raíz todo lo que no sea Yo. Luego sustituiré todo lo que obstaculiza- ba Mi paso en vosotros, por Aquel que creíais Inalcanzable. Él será la luz de vuestros ojos, el motivo de vuestro ser, el movimiento de vuestro corazón, la articulación de vues- tras palabras, vuestra risa y vuestra alegría, el adorno regio de vuestra alma, el guardián de vuestro espíritu. Él será vuestro hermano, vuestra hermana y vuestro fiel amigo. Él será vuestra fiesta, vuestro banquete, el tesoro oculto, la perla, vuestro himno al Himno, vuestro amén alAmén; la tierra prometida y el fundamento de todas las virtudes, sobre las que inscribirá Su Santo Nombre. Venid, pues, a recibir el Sello de vuestra li- bertad, admitiendo que sois pecadores y es- táis sujetos al pecado, para queYo, a Mi vez, prodigue sobre vosotros Mis Inagotables Ri- quezas y el Reino del Cielo. Mi Espíritu San- to puede apagar vuestra sed. Deseo convertiros a todos en una raza in- tachable, en un pueblo santo, en Nuestra Imagen, de modo que, ¿por qué, por qué Me pedís tan poco... y con tan poca fe? ¿Por qué malinterpretáisMi generosidad?Vuestra falta de fe es un veneno fatal para vuestro espíri- tu, que os conduce a lo que Me repele: doc- trinas y reglamentos humanos. Habéis apren- dido que la Iglesia es el Cuerpo deMi Hijo y que Él es Su Cabeza 4 , por eso vosotros, que formáis parte de Su Cuerpo deberíais aspirar a los dones de Mi Espíritu Santo y penetrar en el misterio de Cristo, misterio que os divi- nizará. Por el poder deMi Espíritu veréis una glo- riosa visión de vuestra herencia, el lugar de descanso de todos los santos: veréis vues- tro lugar de descanso. ¿Estáis preparados para Mi Reino? ¿En quién confiáis? Poned vuestros ojos, vuestra mente y vuestro co- razón en Mí y venid a poseer Mi Reino; ve- nid a poseerme a Mí, vuestro Dios. No con- fiéis en nadie más que en Mí. El poder interior en vosotros es Mi Espíri- tu Santo, en quien respiráis y os movéis, sin dejar nunca de existir. El encanto interior, la grandeza, elocuencia y belleza en vosotros 1 Oí al mismo tiempo la palabra ‘Apóstoles’. 2 Dios habla de Su Espíritu Santo. 3 Dios quiere decir que si admitimos que somos pecadores, ya reconocemos nuestra indignidad; con un espíritu de humildad podemos obtener los Dones de Su Espíritu. 4 Col 1,18.
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