La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 810 Cuaderno 80 que alcancen la perfecta bondad, para Gloria deNuestra SantidadTrinitaria.Y, como dije a Mis discípulos una vez, te digo a ti también 1 : “Ahora que sabes esto, la felicidad será tuya si te comportas debidamente” 2 . Tu Jesús que te ama. IC. 29 de septiembre de 1995 (Festividad de San Miguel) Recibe Mi Paz. SoyYo, Jesús. Mi Arcángel, San Miguel, quiere ser cor- tés contigo, puesto que tú te has acordado de que hoy es Su Festividad. Él satisfará tu buena disposición. IC. (Habla San Miguel:) Amiga de Nuestro Señor. Yo, SanMiguel, te saludo en el Nombre de Nuestro SeñorAltí- simo. ¿Sabes lo que está reteniendo la ira de Dios Todopoderoso? No, no lo sé... Yo te lo diré, pues: ¡las almas pequeñas! ¡Sí! Las almas pequeñas que perseveran en ora- ción, ayuno y penitencia... Por medio de és- tas se salvarán muchos. Ah, Vassula, no de- jes nunca de rezar el Rosario; no dejes de pedir Mi intercesión. Honor y gloria sean dados a Dios por Su inagotable paciencia 3 . Ven, ten confianza y no caigas en la tenta- ción. ¿Ves? No vale la pena... Escucha y sigue escuchando a tu Padre del Cielo. Dios no es inalcanzable. Está al alcan- ce de todos.Así pues, llama a tuAbba y Él te oirá. LaSantísimaTrinidadquiere que todo el mundo alcance y entre en el Cielo más alto. Dichosos los que mueren en el Señor: suyo es el Reino del Cielo.Teme al Señor y alábale siempre.Adora a tuHacedor yámale siempre. Yo, San Miguel Arcángel, te bendigo en presencia de la Santísima Trinidad y en pre- sencia de Sus Santos Ángeles. –San Miguel– ¡Ymientras trabajas, puedes seguir rezando! 4 2 de octubre de 1995 (Festividad de nuestros ángeles de la guar- da) ¡Aleluya! Que el Cielo alabe a Yahveh: alabadle, alturas celestiales, alabadle, todos Sus ángeles, alabadle, todos Sus ejércitos! 5 Que todos alaben el Nombre de Yahveh, a cuya orden fueron creados 6 . Yo, Jesús, te doy Mi Paz.Ven a orar Conmi- go. Di: “Soberano desde el inicio, escucha mi oración. Mi alma,mi corazón, están sedientos de Ti. Mi mirada anhela verte, y no miro a nadie más, pues no hay ningún dios que pueda compararse Contigo. Nada es más grande que Tú, pues solo Tú eres prodigiosamente grande. Por eso, reúne a las naciones, para que den gracias y alaben Tu Santo Nombre, alrededor de un único Tabernáculo. Que ofrezcan juntos Tu Sacrificio a Nuestro Padre del Cielo, con una sola voz y un mismo Espíritu. 1 Jn 13,17. 2 Con obediencia y modestia, como Sus almas predilectas: con total sumisión. 3 En este mismo instante tuve de repente una duda, durante un par de segundos, que se desvaneció casi inmediatamen- te, y de nuevo sentí una gran alegría cuando Él dijo: “¿Ves? No vale la pena.” 4 Tenía que preparar la cena, por eso me dijo San Miguel que rezase mientras trabajaba. 5 Sal 148,1-2. 6 Sal 148,5.

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